MIS SUSPIROS

MIS SUSPIROS

Siempre conseguís sorprenderme con esa habilidad tan especial que tenés para apartar las sombras de mi rostro con tus dulces palabras; esa facilidad con que conseguís esculpir una alegre sonrisa en mis labios, pocos minutos antes apagados, y escampar las oscuras nubes de mis días, cuando escucho de tu boca esa seductora melodía, el suave y relajante canto de tu voz angelical, que me devuelve el sosiego y me acuna con su delicado verbo; ese sensual susurro que me atrapa y me subyuga con la fuerza de tu penetrante mirada; esa penetrante mirada que manan tus brillantes y hechizantes ojos pardos, espejo de tu alma bondadosa y tierna, que me devuelve la paz cuando fijo en ellos los míos y encuentro esa tranquilidad, esa sinceridad, esa franqueza, esa generosidad que destila tu hermoso espíritu.

Volvés a encender la llama de la esperanza en mi vida, cuando ya la creía para siempre extinta, y le devolvés el calor a mis entrañas, durante tantos años apesadumbradas, hundidas en mi lóbrego y gélido mundo de tinieblas. Me contagiás la alegría, la radiante felicidad que resplandece de ese bello rostro de piel morena, dorado por el sol de tus lejanas tierras; de esos labios carmesí que con su preciosa sonrisa moldean los míos, alentados por los deslumbrantes destellos que irradia tu imagen de mujer sensible y romántica, dueña de mis suspiros, que me provocás tan tiernos sentimientos, que te apoderás de todos mis pensamientos, sublime diosa que me enamorás con tu larga melena de rebeldes y salvajes rizos. Secás mis humedecidas mejillas, durante tanto tiempo bañadas por amargas lágrimas de un llanto que creía eterno, y limpiás mis heridas con tu sola y poderosa presencia.

Cómo decirte, hermoso ángel terrestre, que ahora ya no concibo el mundo sin vos; que tu ausencia es el vacío, y en ese vacío acaba mi existencia; que vos sos especial, que hacés que todo vuelva a tener sentido, que necesito que estés conmigo, que sin vos es el final. Pues es embriagador este agradable conjuro, irresistible sortilegio. Tu amistad es honorable privilegio, y sin ella no contemplo el futuro.

No quiero despertar de este mágico sueño, de este placentero delirio. Contra los más insufribles dolores sos mi alivio, mi exquisito ensueño. Porque vos lo sos todo en mi vida, el verso perdido que le faltaba a mi triste poesía, la reconfortante luz que me alumbra en las horas de vigilia. Cómo decirte, mi querida utopía, que sin vos todo se acaba, se tiñe de luto la lúgubre jornada, que sin vos muere la poesía.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

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