VUELA, PLUMA

Evento Vuelva pluma

del grupo Mundo poesía: romance y pasión.

Vuela, pluma. Vuela libre, danza con el viento, déjate guiar por la inspiración de la sabia musa; escucha su dulce voz, los tiernos consejos que te susurra al oído, y danza feliz por el glauco lienzo. Ella es la relajante melodía que te embriaga, que te hace recorrer el papel abrazada a mis dedos, dibujando sobre la pista con tus diminutos pies románticos versos, mágicas palabras con las que cantas al amor más sincero y puro, ése que une a los amantes en un sinfín de besos y de caricias, en los más cómplices momentos y en los goces más profundos, cuando empieza a faltar el aire y se aceleran los corazones; cuando los cuerpos se entregan el uno al otro, insaciables de deseo. Pero también cantas a ese otro amor, más crudo y más amargo, al amor no correspondido, o al amor finado; ése que deja las almas huérfanas y desamparadas, a la deriva en un océano de sentimientos enfrentados. Seres que ya quedan condenados a vagar por el mundo cual almas penadas, en permanente luto tras la muerte de algo que en su día les pareció eterno.

Vuela, pluma. No te detengas. Cruza mares y océanos, derriba murallas, destruye fronteras y llega a las almas de quienes te leemos, de quienes sabemos apreciar la belleza que sensualmente cincelas, tanto cuando hay pasión como cuando hay dolor; pues son hermosas las obras que creas, esos poemas donde afloran todos los sentimientos; donde a menudo la poesía y la prosa se unen en amoroso acto, y fruto de ello nacen grandes escritos.

Ya sé: me dirás que no soy un buen compañero de baile; que mis pasos son torpes, y que siempre obedecen a las mismas canciones, marcadas por la angustia y la desazón; que preferirías otra música menos melancólica, y no tener que dibujar sobre el lienzo las lágrimas que con gran pesar se escapan de mis ojos enrojecidos; esas lágrimas que se precipitan a veces suicidas sobre el papel y mueren estrelladas contra tus preciosas palabras. Entonces la tinta se esparce, cual si de la sangre de la estrofa se tratara, y marca la hoja con sus oscuros hematomas.

No importa. Vuela, por favor, mi pluma querida. Escucha los susurros de la musa, el alegre tañir de la lira de Apolo. Vuela, baila, escribe. No importa que sean agrios tus versos, que tus poemas puedan parecer aburridos, o que nadie te lea; no importa si falla la rima, o si carecen por completo de ella. No me quites, por favor, este último alivio que me queda; no me prives de la magia de las palabras, de esa catarsis del espíritu. Por favor: vuela.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

País: Rosario, Argentina.

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