DESDE LA DISTANCIA

Escrito presentado a reto del grupo Libertad en éxtasis.

Son ya muchas las noches en que me has acompañado en mi pensamiento, muchas las noches en que te has sumergido en mis sueños y con tu suave y dulce voz me has acariciado el alma, siempre tierna y bondadosa, siempre sincera, bello ángel de lejanas tierras, adorable dama que con tu recto quehacer me sacaste de las tinieblas y le devolviste la luz a mi existencia. Con tus sabias palabras y tus melódicas letras volviste a iluminar mi vida y me trajiste de vuelta de esos oscuros dominios donde me ahogaba en medio del llanto y de las penas.

Confieso que desde el principio me sorprendió tu espíritu pulcro e inmaculado, esos penetrantes ojos pardos que me derriten con su mirada, ese trato afable y comprensivo que me subyuga, ese corazón grande y generoso que me enamora. Nunca creí que existiera mujer tan maravillosa, tan perfecta. Mujer que despiertas la codicia de los dioses y la cruel envidia de sus amantes con esa alma tan extraordinaria que sólo tú posees; esa alma que hace palidecer a la luna en el ancho cielo y palpitar desbocadamente a los astros; esa alma por la que se desgarra el firmamento y baña las calles con sus gélidas aguas, melancólico de tu sagrada imagen.

En el amor solitario que siento, en este amor puro, se dan cita el sufrimiento y la dicha; pues sé que mis labios nunca probarán la sabrosa miel de los tuyos, ni mis dedos se perderán en la tupida selva de tus oscuros cabellos, esa larga y preciosa melena de salvajes rizos que juguetones se cruzan por tu cara y ensombrecen tus lindas y doradas mejillas; que mis manos no hallarán el calor de las tuyas; que jamás podré robarte esos furtivos besos que se dan las personas que realmente se aman. Pero, aunque no pueda tenerte, a pesar de que no pueda gozarte, grande es el placer que siento; pues aún desde la distancia me aportas mucho más de lo que nadie jamás me ha dado. Con ser tú misma, con tu carácter romántico y tierno, me has hechizado; has dispersado las fúnebres nubes que se cernían sobre mi horizonte y me has devuelto la sonrisa, ésa que ya creía para siempre perdida. No importa que mis versos sean torpes, que no pueda llegar a ti, pues es muy intenso esto que siento; no importa que no esté tu cuerpo junto al mío, si en mis solitarios paseos te llevo en mi memoria, y con el recuerdo de tu seductora voz me arrancas soñadores suspiros; si esa mujer tan excepcional que hay en ti me brinda su amistad con los brillantes destellos de su mirada.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

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