CARTA A MI PADRE

Carta presentada al reto literario Letras a mi padre,

del grupo Libertad en éxtasis:

Hola, papá:

Te escribo esta carta para agradecerte todos estos años que me has dedicado. Aunque borrosos, debido a mi corta edad de aquel entonces, permanecen en mi memoria algunos de los momentos que pasé de niño en el hospital, cuando me debatía entre la vida y la muerte. Bien sé lo mal que lo pasaste, y el tiempo que me dedicaste durante tan penoso trance; cómo me hablabas con cariñosas palabras y me mirabas con una bondadosa sonrisa, aparentando calma y normalidad, por más que te apenase verme en aquel estado, por más que se te desgarrara el alma. Hiciste más llevadera mi angustia a costa de hacerla también tuya; de compartir parte del dolor que entonces me atrapó con tanta fuerza que, a día de hoy, aunque en parte superado, persiste y marca mis días.

Una vez conseguí escapar al poder de las Parcas, aunque magullado y condenado para el resto de mi existencia, pudimos regresar a casa. Yo, convaleciente, con la nefasta señal de mi condena, desde el principio manifiesta. Mas no cejaste en tus esfuerzos por aligerarme la carga. Me colmaste siempre de atenciones y trataste de ahuyentar cuantos males afligían a mi solitario espíritu; me mirabas con brillo en los ojos, con esa ternura de un auténtico padre, y empezabas a hablarme sosegadamente. Nunca olvidaré las noches en que te despertaba, atormentado con la idea de que iba a morir. Acaso quedaran en mi subconsciente ecos de aquella efímera visita a la morada de Hades. Debí de ver algo espantoso, algo que me conmocionó. En repetidas ocasiones fui en busca de tu consuelo. Sin inmutarte, con esa dulzura que tienes y que siempre has tenido conmigo, me llevabas al comedor y empezabas a hablarme. Poco a poco yo me tranquilizaba; el torrente de lágrimas que minutos antes se había desbordado de mis pupilas se secaba, y dejaba como único resto un entrecortado suspiro. Sólo entonces podía irme a dormir.

También recuerdo las noches en que disfrutaba sentado a tu lado de alguna película. A menudo, recostado junto a ti, me vencía un sueño pesado, que se posaba sobre mis párpados y los cerraba sin siquiera darme cuenta. Cuando luego te acostabas, me llevabas en brazos a la cama, con buen cuidado de no despertarme; y, si ocurría, me dabas en la frente un dulce beso con el que marchaba de regreso a los dominios de Morfeo, feliz con aquella suave caricia que me dabas al alma.

Aquella infancia fue bella, alejado de mi cruel realidad por el inmenso amor y los diligentes cuidados de un gran padre. En años posteriores admito que hubo roces, cuando poco a poco empecé a despertar de aquel delicioso ensueño y se hizo imposible ocultar por más tiempo la cruda verdad. La pérdida de la inocencia me borró las sonrisas que tantas veces me habías dibujado; las tormentas volvieron a inundar mis ojos; y la conciencia de la vida que enfrentaba me impedía recobrar el sosiego bajo tus caricias y tus besos.

Hoy te admiro y te quiero por todo ese cariño que siempre me has dado y me sigues dando. Sabedor de cuanto has hecho y de cuanto haces, de tantos y tan bellos momentos nunca podré olvidarme, por más que se nuble mi horizonte, por más que me ahogue en amargo llanto.

Muchas gracias, papá. Te quiero.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

2 comentarios en “CARTA A MI PADRE

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