TENERTE

Escrito presentado al evento Enamórate de mí,

del grupo Mundopoesía: Romance y Pasión.

Enamórate de mí, dame la oportunidad de hacerte feliz, permíteme devolverte todo lo que me das a diario con tu presencia, con esa ternura que se desborda incansablemente con cada palabra que pronuncian esos deliciosos labios que me seducen y me sumergen en un relajante sueño cuando acaricia mis oídos esa voz suave y cadenciosa, esa voz angelical que me devuelve el sosiego, la alegría por haber conocido a alguien tan especial.

Enamórate de mí, déjame compartir mi vida contigo y ábreme las puertas de la tuya para que en adelante ambas caminen juntas, para que nuestras almas no se separen después de tan bello encuentro y puedan gozar la una de la otra. Quiero estar siempre ahí y que mis risas hallen el eco de las tuyas, o secar tus lágrimas en los momentos de zozobra como tú tantas veces has limpiado las mías cuando me embargaba gran angustia y temía que no hubiera salida, cuantas veces has curado mis lacerantes heridas.

Enamórate de mí. Que prenda en tu interior una ardiente llama como la que ahora incendia mi corazón y aporta calor a mi espíritu. No nos separemos nunca. Unamos nuestros destinos y vivamos cada instante como si fuera el último. Déjame besarte, aplacar esa sed que me quema en tu boca, perderme en la selva de tu larga melena y juguetear con tus ondulados cabellos, oler tu perfume y devorar esos preciosos ojos pardos que me hechizan con su penetrante mirada, que me enamoran con la bondad de tu alma.

No. Mejor olvida cuanto te dije antes y no te enamores de mí. Prefiero amarte a la distancia, gozarte secretamete y pensarte en silencio; tenerte desde lejos y no tenerte; saber que estás ahí, que sigues iluminando mis días con cada verso, con cada poema, con esa melodía que ha acallado mis pesares y ha ahogado mi llanto; abrazarte en mis sueños, regalarle al aire mis besos, los que deberían ir a tus labios.

No te enamores de mí. Sé que sería un gran error, que nunca podría hacerte feliz; que por más que quisiera no podría darte ni una mínima parte de lo que tú me das; que no es justo que un simple mortal codicie los sentimientos de un ángel, de una mujer tan maravillosa que ha logrado que vuelva a florecer en mi desconsolada alma, que vuelva a latir bravamente mi corazón descorazonado, cuando ya lo creía muerto.

No te enamores de mí, por favor. Sé libre, mi querida sirena, para que puedas sonreír con la misma dicha que a mí me provocas; para que continúes estando en mi vida y guíes mi pluma, para que continúes siendo mi musa y por ti siga derramando mis tintas. Me basta con que estés en mi mente, con saberte la dueña de mis líneas. Pero no te enamores de mí, porque sé que tenerte sería perderte.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

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