AMANECER NUBLADO

Esta mañana me sorprendió un amanecer inesperado; un amanecer teñido de tonos purpúreos y cenicientos, con un cielo esponjoso, plagado por oscuras nubes que adoptaban las más diversas formas. Su tonalidad no era tan intensa como para presagiar una tormenta fuerte, aunque sí auguraban alguna lluvia que no tardaría demasiado en descargar para solaz de mi alma, siempre nostálgica y gustosa de los días lluviosos y de esa naturaleza brava y desafiante que hace gala de su vigor y nos recuerda con sus majestuosos actos lo efímeros y lo insignificantes que somos, cuál el origen de la vida. Entre ellas se filtraban débiles claros de luz, los obstinados rayos de un sol insurrecto que con sus azotes conseguía ensangrentar el firmamento y motear de colores la tierra. El aire no era frío, apaciguado por el calor del tiránico astro, lo cual me desilusionó. Habría preferido un viento gélido, en consonancia con esos algodones negros que se esparcían en lo alto, acompañando mi espíritu meditabundo durante mis andares matutinos, y que las tibias aguas me abrazaran en medio de mi reflexivo deambular.

Finalmente todo quedó en una burla del destino. No cayeron más que unas pocas gotas, insuficientes siquiera para empaparme, cuando me aventuré por las bulliciosas calles, atestadas a aquellas horas. El despótico Helios vencía la batalla y la temperatura ascendía paulatinamente, aunque sin llegar a los molestos niveles de otras fechas, por suerte. Entonces acudió a mi memoria aquella pesadilla de la noche anterior. Fue un sueño en verdad muy extraño; no tengo la menor idea de qué pueda significar. En él recibo una llamada urgente de mi padre, que me advierte de que la casa va a estallar. Presa del pánico, cuelgo y voy en busca de un hombre que se supone que está conmigo para salvarlo, pero no lo encuentro. Entonces despierto angustiado, poco antes de morir abrasado por las llamas.

Ignoro si hay alguna relación entre la frustración por la burla del cielo y el recuerdo de tan fatídico sueño, del mismo modo que desconozco la etiología de tan dantesca escena y la causa de que me asaltara. Escéptico como soy, no veo la conexión entre ambos hechos. Acepto, eso sí, una coincidencia, una casualidad con el fenómeno de la súper luna, ese momento tan anhelado, tan mágico, donde nuestro astro hermano se nos manifestará más cercano y más magnífico. Hace días que espero contemplar su vasta hermosura, su grandeza divina, para inmortalizar tan sagrado instante mientras admiro su bella imagen, sumergido en mis recuerdos, en mi melancolía, acaso mientras alguna tímida lágrima asoma por mis párpados, huyendo de mi alma romántica.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

14-11-2016.

2 comentarios en “AMANECER NUBLADO

  1. Quina sortida de sol tan bonica!! La forma tan delicada en que la descrius… Tot i que rebosa tristesa i malenconia he de reconèixer que m’encanta és preciós!! També m’agrada molt la foto, no sé si és teua o de la xarxa… Una abraçada, Javi!

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    1. Moltes gràcies, Lidia. No. La foto és de la xarxa; ni tan sols és d’Espanya. M’alegre de que t’haja agradat l’escrit. Haguera preferit més pluja, com dic, però mala sort. I sí, hi ha tristor i malenconia. Sóc així de nostàlgic. Una altra abraçada per a tu.

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