FINAL FELIZ

A veces preferiría dominarme y que los sentimientos no me traicionaran de la manera en que lo hacen con tanta frecuencia, cuando me asaltan inesperadamente y me conducen al llanto. Es algo asfixiante, una especie de angustia que me oprime el alma. Es aún peor si me ocurre cuando me encuentro en público y no me atrevo a dar rienda suelta al llanto. Socialmente las lágrimas están mal vistas, sobre todo en los hombres; se supone que hemos de ser rudos, incluso insensibles, y nunca mostrar debilidades. En mi caso, sin embargo, yo no encajo en ese perfil; para nada me identifico con ese tipo de personas.

Pero ser sensible y tener reparos en desatar el llanto es una combinación más bien complicada, y completamente desaconsejable para ir al cine a ver determinado género de películas. Así me pasó anoche, cuando fui a ver una comedia romántica. Durante la hora y media que duró, compartí el humor del resto de la gente y reí con fuerza, como hacía tiempo que no podía. Sin embargo, aquellas risas escondían un germen de nostalgia, un dolor que permanecía latente en lo más hondo de mis entrañas, pero que iba saliendo a la superficie fotograma tras fotograma, cada vez con mayor intensidad. Hubiera querido vivir todos y cada uno de los momentos que ahí se reflejaban; compartir esas experiencias, esas caricias, esos abrazos, esos besos; que las lágrimas de pesar que derramaban mis ojos se trocaran en lágrimas de felicidad cuando mis labios se juntaran con los de ella, y pasar juntos el resto de nuestros días. En cambio, sabía que ello era imposible. Frente a mí pasaba esa vida tan anhelada, tantas veces soñada, tan frustrada. A mi alrededor continuaban las carcajadas, pero en mí la risa era cada vez más difícil. La suerte fue estar sentado en penúltima fila, al lado del pasillo.

Faltarían menos de cinco minutos cuando se dio el final feliz, el beso tan deseado y esperado. Tuve que hacer esfuerzos para que no se me oyera, pero las primeras lágrimas ya rodaban por mis mejillas. Ignoro exactamente cómo terminó la película. Supongo que se dio el codiciado beso, pero yo no lo vi. Aproveché que estaba al lado de la puerta y salí.

Me duele no poder vivir tan mágicos momentos; que la magia no esté presente en mi vida. Sé que esa pena que me embargó anoche -y que a día de hoy aún perdura- volverá a invadirme cada vez que vaya al cine, y aún sin necesidad de que acuda. En cada escena romántica pienso en esos maravillosos instantes, en esa vida perdida, en esos preciosos labios, en esa sonrisa que me enamora, en esa voz que me seduce, en en esa mirada que me hechiza, en esos hermosos ojos pardos que con su belleza me deslumbran.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

17-12-2016

5 comentarios en “FINAL FELIZ

  1. Ai, Javi!!! Has de plorar i a qui no li agradi que no miri!!! Jo tinc un amic que va anar a veure la peli de «un monstruo viene a verme» (te la recomano, per cert, és genial) i va plorar més que jo!! I jo sóc de plorar saps? Vaig gastar un paquet de mocadors jo sola!! Imagina’t!! La societat l’hem de canviar la mateixa societat. No sé si m’explico… vull dir que amb petits gestos que trenquin els estereotips s’aconsegueix molt. Així que, la próxima vegada q vagis al cine, plora tot el q vulguis!! I deixa a la gent q pensin lo que vulguin!!
    Una altra cosa: vigila amb l’amor romàntic que ens vénen a les pelis, perquè no és real i després és quan la gent es frusta amb les relacions.
    Vale, he promès no enrotllar-me, així q ja no comento més, q tampoc no és qüestió de tindre una conversa a través de comentaris al blog jajaja Una abraçada

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  2. jajaja. Moltes gràcies, Lidia. És cert; la societat sols podem canviar-la nosaltres, i té que ser a base de petits gestos. Però no sé… Em sentia molt estrany i, tot i que tendisc a no pensar en la resta de la gent, finalment vaig decidir controlar-me.
    Sé que le pelis sempre ens vénen una imatge idealitzada de la vida. i que el món real és gaire distint. Però ja saps que sóc molt malenconiós, i també molt romàntic. No sé… Em fa l’efecte que tot junt és un cócktail molotov.
    En qualsevol cas, moltes gràcies novament. Una altra abraçada per a tu.

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