UNA GRAN AVENTURA (XIII). UN DÍA ESPECIAL

El martes fue un día un tanto especial. Aquella noche me demoré largo rato en casa de mis amigos, más que en las dos jornadas anteriores. Cuando nos dimos cuenta de la hora no me atreví a despedirme, pues sabía que mi amiga insistiría en acercarme por mi propia seguridad, a pesar de que ello supusiera una molestia para ambos que, cansados y somnolientos, harían el esfuerzo. Por ello, al ver lo tarde que era, me ofrecieron la posibilidad de quedarme a dormir. La idea, que yo había desechado al principio del viaje por vergüenza, ahora reaparecía, y la acepté sin reparos. No era sólo que las altas horas de la noche hiciera aconsejable aceptar la oferta para no resultar una carga -algo que por supuesto me importaba-; era, además, que en esos pocos días había adquirido la confianza y la seguridad que me habían faltado de entrada. Desde aquella noche, todas las siguientes me quedaría a dormir; sólo regresaría al hotel para ducharme y cambiarme de ropa.

La habitación de invitados disponía de dos camas individuales; una, debajo de la ventana, y la otra, paralela, del lado de la puerta, la que yo utilizaría. Parecían antiguas, pero con una madera bellamente tallada y resistente, con colchones duros. Ahí me acosté y cogí el sueño con más facilidad de lo habitual en mí durante aquella semana que compartí en casa de mis amigos. No era solamente que el colchón fuera más duro y confortable que el mío; no lo creo. Era algo más, algo psicológico; era el calor que me inspiraba aquella hospitalidad, el saberme acogido por dos bellísimas personas que hicieron que rápidamente me relajara.

El miércoles me esperaba un delicioso desayuno de café con leche y tostadas, el desayuno que me acompañaría todas las mañanas en esa casa que tenía un toque antiguo y romántico, con un amplio salón decorado con fotografías familiares y muebles que rezumaban historia. Me detuve en varias ocasiones a curiosear los libros, con sus obras y sus autores, y a observar su decoración; miraba las figurillas una y otra vez, pero, extrañamente, cuando volvía a hacerlo me daba la impresión de encontrar alguna en la que antes no me había fijado, o las veía en una posición diferente.

Por la tarde, mientras descansaba en el hotel, sufrí un imprevisto cuando mi móvil inesperadamente se bloqueó. El teclado quedó inutilizable, con lo cual se me hacía imposible comunicarme; sólo podía hacer fotos, que después no podría enviar, por no poder escribir. Mis amigos intentaron ayudarme cuando los vi a la hora de la cena, pero no pudieron hacer nada. El móvil parecía clínicamente muerto, algo que me suponía un trastorno; si me separaba de mis amigos, debía acordar previamente dónde y cuándo reencontrarnos, y durante los días que me quedaban no encontré un hueco para acercarme a una tienda.

Debo confesar que al caer la noche tuve un poco de ansiedad. Me incomodaba tener que enfrentar un gasto abultado, como sería ahora la compra de un nuevo móvil. Además, por más a gusto que me encontrara, mis inseguridades afloraban a cada instante. No quería que nada saliera mal durante mi estancia, y todo parecía estar yendo muy bien, pero, ¿era realmente así? Temía llegar a molestar y que por decoro no me lo dijeran. Hubo un momento en que empecé a encontrarme mal. Mi amiga me notó afligido y trató de animarme, pero pronto se me saltaron las lágrimas. Odio que me vean llorar; trato de retener el llanto, me pongo más nervioso y no consigo controlarlo. En cualquier caso, ambos me apoyaron y me ayudaron a relajarme. Fue otro comportamiento ejemplar.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

01-04-2017.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s