UNA GRAN AVENTURA (XV). COPO DE NIEVE

El sábado se cumplió una semana desde mi llegada a Tenerife. El tiempo había escapado intrépidamente, y ahora empezaba a mirar con pavor las tres jornadas que me restaban en la isla. Quería disfrutarlas al máximo, y gocé cada instante; pero, al mismo tiempo, me sentía como un preso en el patíbulo, mientras agoniza aguardando la terrible e inapelable ejecución, impotente ante el cruel destino que se acerca sin tregua. Cada vez se estrecha más el cerco sobre él; cada vez es menor el soplo de vida que le resta.

Ignoro si mis amigos se percataron de la efeméride. En cualquier caso, era el inicio del fin de semana, y teníamos más tiempo libre. Fue por ello que aquella tarde dimos un paseo por Santa Cruz y nos sentamos en la terraza de una heladería que solían frecuentar; según me dijeron, hacían buenas tartas, y a un precio muy económico. Cada uno pidió una distinta. Ellos escogieron tartas de chocolate, pero yo opté por otra en principio más sana y más tropical, con pedazos de kiwi y de otras frutas. Las acompañamos con bebidas: ellos, con infusiones; yo, con un capuccino delaux -se llamaba-, con nata y un poco de licor. Desde luego, no me esperaba lo que me sirvieron, una copa con la nata desbordándose y granos de café por encima. Era consciente del gran riesgo de no dormir si me tomaba aquello, pero no me importaba; me apetecía, y me merecía ese capricho.

Mi tarta estaba buena, no lo puedo negar; pero mientras me la comía miraba con envidia y codicia las de mis amigos, y decidí pedirme otra. Cuando regresé a la mesa después de haber hecho el encargo, tras haber meditado largamente cuál sería la afortunada, me dijeron que se habían quedado sorprendidos, pues nunca me habían visto comer tanto y tan rápido; y es que fue la primera vez que acabé antes que ellos. Acaso fuera por la adicción que provoca el azúcar, que hace gozar con un placer afrodisíaco, pues, salvo que tenga un hambre voraz, prefiero comer despacio, saborear los alimentos durante más tiempo y hacer bien la digestión. Más tarde, cuando me sirvieron el segundo pedazo de tarta, se rieron al ver sus enormes dimensiones. Tampoco me lo esperaba, obviamente, y tuve que compartirla. Me fue muy bien para acompañar el capuccino, eso sí, pues el licor estaba asqueroso.

De regreso a casa nos dimos otro paseo por esas calles que desde el primer día me habían embriagado; nos deteníamos en algunos escaparates y mi amiga me sacaba con su móvil algunas fotos, que se unirían a las que había tomado en el bar. Cuando me comprara otro celular me las enviaría y podría guardar nuevos recuerdos de aquella noche inolvidable.

Ya en casa, cenaron y descansamos un poco en el comedor. El día se acercaba a su fin; pronto tendríamos que acostarnos. Ante aquella certeza, ante aquella cercanía, ante esa calma que hacía pensar en el ocaso, recobré la conciencia y recordé que mi viaje estaba terminando; que ya sólo me restaban dos días. Se me ensombreció el rostro, y mi amiga lo notó. Nunca se me ha dado bien disimular las emociones; si estoy mal, la gente se percata enseguida, como se percató mi amiga de mi tristeza. Antes de acostarme le di un abrazo, al tiempo que los ojos se me anegaban de lágrimas. Ella me consoló como lo hiciera el miércoles; me dijo que no estuviera triste, que volveríamos a vernos; que podría quedarme con ellos y ahorrarme el hotel. Agradecí su gesto, obviamente, pero se me hacía duro tener que marcharme, a pesar de que hubiera un temprano regreso.

Aquella noche, hinchado por las dos tartas y el capuccino delaux, no cené. Eso sí: creo que, entre el café y el licor, dormí poco; pasé muchas horas dando vueltas en la cama con las pupilas iluminadas, mientras contaba una y otra vez las cabras de Heidi y recordaba sus nombres o bautizaba a quienes no tenían, aunque mi favorita siempre ha sido Copo de nieve.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

03-04-2017.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s