14 DE ABRIL: EL RECUERDO DE UNA GRAN ILUSIÓN

Se cumple un nuevo aniversario de la proclamación de la II República en España. El 14 de abril de 1931 el pueblo votaba en masa en las elecciones locales por un nuevo régimen, que habría de vivir grandes esperanzas y daría lugar a significativos avances sociales que desmantelaron el orden privilegiado y corrupto que se había labrado entorno a la decrépita monarquía.

Gracias a Clara Campoamor, España fue uno de los primeros países del mundo donde se aplicó el sufragio universal con todo su significado, sin exclusión de la mujer.

Se buscó un reparto de la tierra entre los trabajadores, aquéllos que la labraban, para acabar con la pobreza que aquejaba al campo, en vez de dejarla en manos de los grandes latifundistas, que explotaban a sus trabajadores con largas jornadas y salarios miserables.

Hubo considerables esfuerzos por difundir la educación y crear un pueblo culto, único medio de sacar al país del atraso económico en que se encontraba, anclado en estructuras feudales, con la iglesia controlada por la iglesia, que cuidaba con suma diligencia de que las gentes se mantuvieran ignorantes, para que aceptaran sus cadenas con pasividad y no cuestionaran el orden establecido. Fue así cómo se luchó por llevar la enseñanza a pueblos lejanos e incomunicados, debido a las precarias infraestructuras del país hasta finales del siglo XX, y por contar con suficientes profesionales, muchas veces personas abnegadas que lo hacían por ilusión, en su mayoría mujeres, que tuvieron que lidiar con los estereotipos machistas del momento -que todavía perduran, aunque en menor medida, por suerte-, por haber osado enseñar, transmitir cultura y valores, incluso a varones, que aspiraban a estar por encima de ellas, en vez de estar cuidando de la casa y de los niños.

Quizá hubiera problemas, debido a la rapidez con que se trató de abolir el anterior régimen; faltaban docentes, tras quitarle a la iglesia el monopolio de la enseñanza; y tal vez la desamortización de la tierra fuera problemática, pues los lotes eran demasiado pequeños para satisfacer a las familias. Pero desde los antiguos sectores privilegiados tampoco se dejó hacer. Faltó tiempo, pues desde 1931 la monarquía empezó a conspirar con el ejército y la iglesia, y hallaron el apoyo exterior que les dieron los nazis y los fascistas, ascendidos en sus respectivos países debido a la crisis económica mundial, mientras la República quedaba abandonada a su suerte.

La Guerra Civil se extendió durante tres años, si bien el gobierno no levantó el estado de guerra hasta 1948, para mantener amedrentada a la población. La idea, como apuntara el general Mola, era mantener una guerra larga, para aplastar psicológicamente al pueblo; generar tensión y humillar, como ocurriera al mantener el estado de guerra hasta 1948, para aniquilar el último reducto insurgente.

“Hay que sembrar el terror …hay que dar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilaciones a todos los que no piensen como nosotros.” Declaración del general Mola en 1936 en Pamplona. Paul Preston, El holocausto español pág 253.

Además, la Guerra Fría había dividido el mundo en bloques. Ahora España caía del lado capitalista; había que mantener la dictadura, y Estados Unidos, enfrentado a la U.R.S.S., nada hizo por derribarla. España, mientras tanto, retrocedía varios siglos y regresaba a sus estructuras medievales.

Con la muerte del dictador en 1975 no desapareció la tiranía, sino que se adaptó. Su sucesor fue aceptado porque era conditio sine qua non para aceptar una Constitución que el pueblo, agotado por cuarenta años de mano de hierro, iba a aceptar. Los militares estaban tensos, y hubo asesinatos de comunistas (como de costumbre), como los tristes crímenes de Atocha. Si se legalizó el PC fue únicamente para dar la apariencia democrática y poder entrar en la UE; pero el comunismo cayó en las urnas, a pesar de haber luchado contra la dictadura y de haber puesto los muertos. El PC, que durante la opresión tuvo más apoyos que el PSOE, se diluyó. La gente estaba tan agotada, era tal el pánico a una nueva guerra, tal la propaganda contra los soviéticos y los comunistas, que el PC quedó estigmatizado y abandonado. Había sido el referente durante la dictadura, pero no podría serlo en la supuesta democracia.

El mejor medio para tener sometido a un pueblo es darle la ilusión de que es libre; que puede elegir. Sin embargo, cuando se dispone de los medios de información y se controla la educación, esa libertad se convierte en una quimera. A través de la educación se puede demostrar que el franquismo fue un régimen opresor y sanguinario; darlo a conocer a las nuevas generaciones, para que tengan conciencia de la historia más cruda, a fin de que no se repita; o se puede silenciar ese episodio tan molesto para los golpistas, cuyos descendientes siguen en el poder, para mantenerse ahí indefinidamente, hasta que den un nuevo golpe si los comunistas u otra facción pretende cuestionarlos. Y aquí es dónde entran los medios, en manos del capitalismo, encargados de demonizar a quienes puedan aportar cambios. El pueblo, ignorante, porque en la escuela no ha recibido los estudios sobre aquel horrendo suceso, no cuestiona, no tiene capacidad crítica y cree lo que ahí ve. Y es que, cuando recientemente había resurgido la ilusión por la democracia, la iglesia y los demás partidos salieron en todos los medios; los periódicos alertaban a diario del peligro para España de retroceder a los niveles de Venezuela, o de que hubiera una nueva Guerra Civil, Y ello, mientras miles de personas perdían sus viviendas después de haber sido despedidas de sus empleos y no poder acabar de pagar la hipoteca. Fue tal la desesperación, que muchas de esas personas se suicidaron, al ver cómo se les desmoronaba la vida.

Si tenemos esta situación es porque el pueblo es ignorante; desconoce su pasado y vota a ladrones y asesinos, mientras aún están tirados en fosas comunes los restos de miles de represaliados republicanos. Es inconcebible que una persona diga que la guerra civil fue una guerra de igual a igual; que aquello ya ha pasado y hay que olvidarlo, cuando ni siquiera se ha hecho justicia.

Mientras no se pueda hablar libremente de ello; mientras una chica vaya a la cárcel por hacer unos chistes sobre el asesinato de un miembro del régimen que estaba llamado a suceder a Franco, cuando aquello ocurrió hace más de cuarenta años, pero no se juzgue a quienes amenazan de muerte a las nuevas esperanzas, a los miembros de Podemos, a los republicanos; mientras sea legal enarbolar la bandera del aguilucho, pero se condene la tricolor… Mientras todo eso ocurra, España continuará siendo una dictadura, un país enfermo. La ignorancia y el miedo son el cáncer de este país.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

12-04-2017.

7 comentarios en “14 DE ABRIL: EL RECUERDO DE UNA GRAN ILUSIÓN

  1. La postura de Clara Campoamor sin duda fue un gran avance, pero toda la razón la llevaba Victoria Kent, a mi modo de ver. Total, para acabar como estamos, a mí me entristece mucho toda la lucha que hicieron nuestras familias. Yo no viví la dictadura, pero ahora no es que estemos mucho mejor. Continuamos con el rey impuesto por un dictador, por ejemplo.
    Siempre es bueno recordar, porque que lo que no se recuerda está condenado a repetirse…

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    1. La postura de Victoria Kent no me convence. No otorgarle el voto a la mujer porque -según creo que dijo- todavía no estaban preparadas, podría haber demorado sine die el momento en que adquirieran dicho derecho, con el pretexto de que no ha llegado la hora. El argumento, sin embargo, podría conducirnos a plantearnos, como tantas veces, si darle el voto a todo el pueblo es una opción inteligente, ya que el pueblo es ignorante y, en consecuencia, puede votar sin conocimiento de causa. Esto convierte la democracia en una opción errónea, y hace pensar en la oligarquía como un mal menor; un gobierno en manos de las élites, de un reducido grupo ilustrado que, al ser el que detenta el poder económico, es el que se preocupará por saber qué es lo mejor para su país, según Platón.

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      1. Ya. Eso nos lleva al caso de las personas mayores, aquéllas que no son conscientes de sus actos y cuyo voto puede ser manipulado por las monjas. ¿Alguien que no está en sus plenas capacidades mentales está capacitado para elegir su propio destino? ¿Y el de millones de personas?

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