EL CODICIADO VIAJE

Delgadas líneas cruzan el firmamento en un trazo irregular que pretende ser recto, pero que dibuja un trayecto ondulante, a veces discontinuo, opacado por finas masas de aire que se interponen a su paso y se acumulan, otorgándoles diferente grosor en varios puntos.

La imagen que se me ofrece y que torpemente quisiera describir, sin alcanzar a reflejar su extraordinaria belleza, se da gracias a un cielo diáfano, sólo moteado por nubes blanquecinas aisladas. La estela dejada por los aviones al pasar se pierde en el camino, huyendo en busca de un destino para mí desconocido. La silueta que esculpen me recuerda a los amenazadores y coléricos rayos que en las noches de tormenta danzan con su baile intimidante, que en ocasiones se salda con resultados devastadores. Soberbia manifestación de fuerza de la naturaleza, que en apenas unos segundos puede arrasar con lo que encuentre a su paso. Gesto fugaz, efímero, donde se dan cita la luz y las tinieblas; el resplandor y la oscuridad; la vida y la muerte… Polos antagónicos que se encuentran y ofrecen un paisaje precioso.

Estas líneas son más duraderas y menos destructivas; permanecen en el cielo durante varios minutos antes de esfumarse, absorbidas por el viento. Al observarlas acuden a mi mente los recuerdos, los pensamientos. Son muchos los sentimientos que me despiertan. Como los majestuosos rayos, agitan mi alma y me embarcan en una ensoñación diurna, consciente; me sumergen en mis anhelos por emprender el ansiado viaje; por huir de esta tierra que esconde mi pasado y dejar atrás tantos momentos llenos de dolor y desasosiego para volar en busca de un futuro.

Contemplo el azul celeste y rememoro ese sueño que me visitó la pasada noche como un mensaje de los dioses; ese deseo que tomó forma bajo la imagen difuminada, pero entonces tan real, tan nítida, donde terminaba la búsqueda y alcanzaba el descanso. Con la percepción distorsionada de los sueños, esa visión, de apenas unos pocos minutos, me provocó la dicha que el despertar destrozaría con el amargo regresar a la realidad; con el desencanto por comprobar que todo había quedado en una maléfica burla de los inmortales.

Al reflexionar sobre el sueño tan esperanzador de la noche pasada y las estelas que ahora se dibujan en el aire no puedo menos que concluir que no es casual esta fantasía que me ha cruzado por la mente; que los dos elementos están relacionados, claras señales de mi subconsciente; de mis ansias por dejar esta vida atrás; por olvidar y emprender el codiciado viaje.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

16-05-2017.

4 comentarios en “EL CODICIADO VIAJE

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