LÁGRIMAS POR DOÑANA

Escrito presentado al grupo Dibujantes y Escritores Ayuda a Doñana:

Mi tierra se desangra; arde y perece devorada por las llamas. Observo desolado la tragedia; cómo el fuego arrasa el hermoso paisaje y riega el suelo de cadáveres; seres que con su sola existencia le dan sentido a la nuestra, pues nos permiten gozar de toda esa belleza; de toda esa variedad de flora y fauna. Pero caen indefensos, desgraciadas víctimas de los incendios; unos incendios que encubren la perversa mano del hombre; de personas sin escrúpulos que sin remordimiento alguno atentan contra la vida de plantas y animales, pero que también son capaces de matar a sus semejantes. Son monstruos, seres avaros que viven enfermos, envenenada su sangre por las implacables fiebres del dinero; ; son presas de una sed insaciable que les lleva a atesorar de manera convulsiva, aunque ello suponga arrasar cuanto encuentren a su paso, destruir a quien se oponga a sus malvados objetivos. Monstruos que empezaron su cruel crimen asesinando sus propias conciencias para no sentir dolor ante tamañas fechorías, y que a continuación hicieron sucumbir tantas vidas. Son cobardes, seres despiadados que se ocultan, temerosos de enfrentar la verdadera lucha y revelar al mundo que carecen de moral porque, en realidad, hace ya mucho que ellos mismos se han perdido.

Mas lo peor son las pobres víctimas que sus deleznables actos ocasionan; unos actos que, si bien proceden de mentes enfermas, provocan daños irreparables. Y quienes asesinan impunemente demuestran, además, ser muy cortos de miras; pues su entendimiento se encuentra tan menguado que no alcanzan a comprender que cada puñalada que le asestan a la naturaleza, que cada lacerante herida que le infligen al medio ambiente, perfora sus propios pulmones; que no sólo se destruye la biodiversidad; que no sólo son unos canallas que hacen perecer a otros seres en medio de una gran angustia; sino que, además, atentan contra su propia fuente de vida. Quienes incendian Doñana, como quienes deforestan el Amazonas y tantos otros paraísos, cegados por mezquinos objetivos, no se percatan de las terribles consecuencias que ello conlleva. Corazones calcinados que con su abominable ignominia nos asfixian, nos reducen a cenizas.

Ignoro si todavía hay sitio para la esperanza; si en verdad es posible acabar con la peste que afecta a tantas mentes y atrofia el entendimiento; con esa odiosa lacra que se esparce por el planeta con la velocidad de una mancha de aceite y lo aniquila fulminantemente como un cáncer; con esa ambición febril que nos ha abocado a un suicidio como especie, al querer erigirnos en dioses con derecho a gobernar sobre cuanto nos rodea, amparados sobre el endeble pilar de nuestra vergonzosa soberbia. Pero lo que sé, aquello sobre lo que no albergo duda alguna, es que mi conciencia ni se compra ni se vende; que mi moral es fuerte, mi mente sana. Y, aunque mis pupilas estén secas, mi alma llora por Doñana.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

08-07-2017.

2 comentarios en “LÁGRIMAS POR DOÑANA

  1. Me gustaría que la justicia, fuera más dura con esta gentuza sin escrúpulos, asesinos de la vida misma de nuestra casa. Los seres humanos somos ambiciosos, somos capaces, o al menos algunos de matar por un puñetero papel. Yo también lloro de la vergüenza y el asco que me da esta gentuza. Besos a tu alma.

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