ENSOÑACIONES

Escrito dedicado a mi padre:

La primera parada de aquel viaje terminó en Teruel, por donde anduvieron a través de sus casas medievales. Era un pueblo que tenía su interés por hallarse ya a una distancia apreciable del punto de partida, a aproximadamente hora y media, y haber traspasado la frontera que separaba ambas comunidades autónomas. Una presencia algo más que simbólica y psicológica, por la presencia de otras tradiciones y por la ausencia de aquella otra lengua que tan acostumbrado estaba a escuchar y a hablar, e incluso a leer en las indicaciones de tráfico, de donde ahora desaparecía. Era un pueblo que, además, se le antojaba primitivo, con sus aceras y calles estrechas que recordaban a épocas de caballeros y princesas, cuando el honor era un valor y se prefería perder la vida antes que vivir rodeado de ignominia; cuando el amor era el motor que movía las acciones más nobles, y cuando en nombre de una bella dama se iba orgullosamente hacia la muerte. Tierra encantadora que los atrapó media hora, el tiempo que demoraron en descansar y en inmortalizar algunos de aquellos lugares, antes de proseguir su camino.

A continuación pasaron por Zaragoza, la ciudad a la que dio nombre el primero de los emperadores de la gallarda dinastía Julio-Claudia; pero no se detuvieron, sino que continuaron hasta el final de la etapa, todavía sin alcanzar la hermosa vegetación que deseaban encontrar, pero observando cómo paulatinamente crecía la frondosidad del terreno. Era un viaje cómodo, con una temperatura benigna, más fría conforme se ganaba en altura, ya lejos de aquellos extremos asfixiantes que tantas veces habían soportado.

El final del trayecto estaba en Huesca, la tercera capital, adonde llegaron hacia las 16:00. Había sido un trayecto sencillo, pero cuyas consecuencias, tras más de seis horas de viaje y un descanso incompleto, se notaron desde el momento en que alcanzaron el hotel. Era momento de un largo reposo, y ambos quedaron dormidos, sin ganas de pasear por el pueblo. Tiempo habría de recorrerlo al día siguiente con calma. El clima ahí era más frío que en Teruel, debido a la mayor altura; las casas también despertaban aquellas imágenes que transportaban a sus habitantes a los siglos precolombinos, con una pureza que se podía oler en el aire y que embriagaba a los visitantes. Como Teruel, Huesca estaba muy despoblada; su mayor fuente de ingresos eran los turistas en verano y las pistas de esquí. Era una soledad tal la que embargaba aquel paisaje, que le infundía un halo de misterio y de romanticismo que seducía a sus moradores, recogidos en sus ensueños y en aquel mundo de hermosos sentimientos.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

23-07-2017.

4 comentarios en “ENSOÑACIONES

  1. Tienen cierto encanto esas ciudades y pueblos solitarios, el frío los convierte en un lugar lleno de romanticismo y melancolía, pero a veces la soledad abruma. Las descripciones son maravillosas, tienes una pluma privilegiada. Es hermosa España ¿verdad? Besos a tu corazón, amigo.

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  2. Qué important és viatjar i conèixer! I si ho fas amb algú que estimes com el pare (o la mare, en el meu cas), l’experiència és doblement gratificant, doncs quedarà sempre en la memòria. Preciós, Javi! A mi també m’ahrada mirar més enllà de les “pedres” i traslladar-me a èpoques pasades… 😊 Una abraçada!

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