UNA NUEVA ETAPA (II)

-¿Diga?

-¿Eres Laura?

Del otro lado del móvil sonó una voz grave que no me era del todo desconocida. Sentí que podía ponerle nombre y rostro; que conocía el chico a quien pertenecía, a pesar de que no habíamos intercambiado más que algún saludo en clase y por los pasillos; él me había clavado su mirada pícara y sensual; esos penetrantes ojos negros que acompañaban su dulce sonrisa y me electrizaban desde la distancia. Un tanto azorada, yo le devolvía el saludo, pero al poco tiempo yo seguía mi marcha sin hacerle caso.

-Sí. ¿Quién eres?

-Soy Luis. No me conoces. Apenas nos hemos visto un par de veces por clase.

Sí; era él. Luis era un sujeto un tanto peculiar; nunca pasaba desapercibido. Tenía un temperamento muy abierto y espontáneo; era un carácter risueño, con un humor mordaz y sarcástico, que en ocasiones provocaba hilaridad entre quienes lo rodeaban, que, no obstante, de algún modo lo miraban con cierto aprecio. Era su espíritu rebelde y contestatario, ese ardor que le hervía en la sangre y que le llevaba a desafiar las normas sin reparar en las posibles consecuencias de sus actos, lo que le había hecho ganarse el respeto de la gente. Sin que sobresaliera en sus resultados académicos, había conseguido pasar los cursos sin dificultades. Por otra parte, no daba mayor importancia a las notas. Más allá de que éstas sirvieran para acceder a una u otra carrera, las veía absurdas; no las consideraba fiables del conocimiento de una persona en un campo u otro; y en varias ocasiones había dejado en evidencia a varios compañeros que, habiendo obtenido mejores calificaciones que él, eran unos ignorantes.

-Sí; te conozco.

-¿Me conoces?

-¿Cómo no voy a conocerte? Apenas hemos hablado, pero todos te conocen en el instituto. ¿Cómo has conseguido mi número?

-Tengo mis métodos. No es bueno que un mago revele sus secretos.

-Entiendo.

-Verás, no me gusta andarme con rodeos, así que voy a ir al grano: ¿Quieres ir conmigo al baile de graduación?

Me quedé helada al oír aquella pregunta. En verdad las excentricidades de Luis me habían llamado la atención durante mucho tiempo. Mi instinto me decía que detrás de ese espíritu rebelde y desafiante había un alma tierna y sensible; que esas pupilas de mirada burlesca y traviesa escondían a un niño que se resistía a convertirse en hombre, conservando la bondad de la infancia.

No sé cuánto tiempo duró mi ensimismamiento, pero debió de ser más de lo habitual en estos casos, pues tuvo que sacarme él mismo de mi letargo.

-Laura, ¿estás ahí?

-Sí, sí. Perdona.

-¿Quieres ir al baile conmigo?

-Sí, claro; me encantaría.

-Perfecto. ¿Te recojo el domingo a las 8 y tomamos algo antes?

-Sí, claro. ¿Quieres la dirección, o ya la tienes?

-Ya la tengo.

-Pues hasta el domingo.

-Hasta el domingo.

Después de colgar empecé a recobrar el control sobre mis facultades mentales. Entonces me reprendí con dureza. Sí, claro; me encantaría. ¿Qué respuesta era ésa? Luis era un chico muy interesante y muy atractivo, la verdad, pero, ¿a qué venía mi reacción? Había temido quedarme sin pareja y había aceptado casi con desesperación a un chico que era un completo desconocido para mí. Sin embargo, mi indignación contra mí misma pronto empezó a quedar atrás, sustituida de nuevo por el asombro de que me hubiera invitado aquel tipo carismático que, por alguna razón, se había fijado en mí. Un rubor de orgullo subió a mis mejillas.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

05-11-2017.

Anuncios

2 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (II)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s