UNA NUEVA ETAPA (XX)

¡Vaya! Aquellas palabras provocaron cierto estupor en mí; debí de tomar una expresión un tanto extraña. Pero es que, dentro de mi escepticismo, siempre había creído que, en caso de existir el alma, sería eterna e imperecedera; y ahora aquellas palabras destrozaron mis planes. Y todo por una pregunta que me había sacado de mi bonita ilusión.

-Pero bueno, aún no puede predecirse nada -continuó-. Mi hermano es muy volátil; no sé cómo pueda actuar en los próximos dos millones de años.

-Ya. Por otra parte, estaba hecha a la idea de que algún día mi vida iba a tocar a su fin; no tenía las perspectivas tan amplias que mencionas. De modo que tampoco me importa. Si la vida en la tierra temo que se me haga demasiado larga, creo que la inmortalidad se me antojaría como un castigo insoportable.

-Es interesante que digas eso. A otra persona le apenaría la idea de dejar de existir; de perder la conciencia y borrarse para siempre. Tú, en cambio, aceptas eso con indiferencia; y tan sólo tienes 17 años.

-Verás: Como ya te dije, era atea, antes del formidable espectáculo de esta noche, y no me planteaba otra vida. Al principio, cuando era niña, a menudo me despertaba llorando por las noches, temiendo ir a morir; iba con lágrimas en los ojos hasta la habitación de mis padres y papá me alzaba en el aire para sentarme sobre sus rodillas; me hablaba con dulces palabras y una bondadosa sonrisa que me devolvía la calma. ¡La de noches que le desperté! Hasta los diez años iba a su cama en busca de un consuelo que de un día para otro desaparecía. Estar viva, existir, y ver cómo mi cuerpo algún día moriría y toda yo, mis recuerdos, mi memoria, mi conciencia, desaparecería…, era algo que me creaba una gran angustia. Al final me acostumbré. O me resigné, más bien, a esta fatalidad, a este absurdo que es nacer para morir.

-¿Y si tal absurdo no existiera? ¿Y si realmente tu alma resistiera las locuras de ese energúmeno?

-Entonces la inmortalidad me llenaría de desdicha.

-Tus palabras me recuerdan a las de una suicida. No te quitas la vida de manera estricta, pero pides la muerte.

-¿Pero a ti no se te hace insoportable una eternidad en soledad perpetua; una eternidad en donde todos aquéllos a quienes amas tarde o temprano van a desaparecer? Antes tenías la compañía de tu hermano; pero ahora ni de ella puedes gozar. Y esas almas que te acompañan pueden desaparecer en cualquier momento. ¿No te crea eso zozobra? ¿No te parece eso más angustioso que la propia muerte?

Luis dio un trago y me observó unos instantes con mirada de satisfacción. Parecía complacido con mi argumento.

-Como en el instituto, tus razonamientos me sorprenden. Ese terror que sentías en tu infancia, esa aceptación del destino, ese rechazo a la vida a cualquier precio… Todo ello es algo que me seduce; y es por ello que quisiera plantearte algo.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

28-11-2017.

Anuncios

2 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (XX)

  1. ¿Por a morir durant la infantesa? Ha de ser terrible, doncs, és una de les poques coses en les que pensa un infant, diria jo. Per altra banda, ella no vol la immortalitat, això està bé, perquè, ¿per a què viure eternament? Crec que seria avorrit, jajajaa
    Segueixo

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s