UNA NUEVA ETAPA (LXXVII)

Me giré al instante con un movimiento reflejo y lo tuve frente a mí. Ahí estaba, con una de sus habituales camisetas deportivas, siempre las mismas desde hacía lo menos cinco años, pues todo hacía pensar que las usaba desde antes de conocerle. Su sonrisa contrastaba con mi mirada de sorpresa, de alarma incluso, por haberlo hallado tan inopinadamente. Su gesto me pareció de burla; y ello me enardeció.

-¡Calma, mujer! ¡No te espantes, que soy yo -Dijo, con una sonrisa socarrona.-!

-¡Serás cabrón! Hacía nueve meses que no te veía, apareces sin avisar, vienes por la espalda con sigilo gatuno, susurras mi nombre en medio de la noche, cuando estoy descuidada, ¡¿y me dices que me calme!? ¡Menudo susto me has dado!

-Lo siento. Me hacía ilusión verte.

-¿Y no has encontrado un momento ni un lugar más adecuados?

-No. Lo he pensado, pero no veía el momento exacto. Desde que tu hermana me trató a patadas tenía aún más ganas de verte, para tratar sobre aquel punto que, al parecer, te dejó tan afectada; aunque a día de hoy, por lo que veo, estás completamente recuperada; tan estupenda y hermosa como siempre.

-Déjate de zalamerías. Me ha costado lo mío volver a estar bien; y, si lo he conseguido, no ha sido gracias a ti, precisamente.

-Sí, lo sé -Ahora su sonrisa adquiría un matiz un tanto perverso; el de quien conoce un secreto y de alguna manera se regodea con la impaciencia de su interlocutor.-; unas compañeras de piso muy agradables, un amigo encantador…

-¡¿Cómo sabes eso -Salté, con los ojos desorbitados.-!?

-Tranquila. En su día ya te demostré que no soy ningún loco; que soy el polo opuesto a ese psicópata a quien todos veneran; y que, lo que es a ti, te quiero de una manera muy especial. Sólo quiero hablar un rato contigo a solas. No voy a retomar la propuesta que te hice, pues veo que no viene al caso; esa propuesta la tienes sobre la mesa para que me des la respuesta cuando juzgues conveniente. Sólo quiero que charlemos un rato cómodamente en mi piso.

-¿Pretendes que regrese de nuevo a esa balsa de tinto?

-No, Laura. Ni balsa de tinto, ni balsa de aceite, ni balsa de vinagre. Sólo quiero platicar contigo unas horas. Luego te puedes quedar a dormir o te llevo a casa; tú eliges.

-Aún no me has respondido -Le atajé con firmeza.-. ¿Cómo sabes lo de mis compañeras y lo de Gabriel?

-Cariño, creo que dejas que mi apariencia humana te confunda. No debes olvidar que soy una divinidad; y que, como tal, puedo ver lo que ocurre donde sea. No te he estado siguiendo; sólo he estado ahí, porque me importas.

-Luego, lo sabes todo sobre mí. Entonces, ¿por qué quieres que hablemos?

-Porque tú no lo sabes todo sobre mí; y porque me gusta hablar contigo. Quizá de la plática puedas extraer alguna conclusión; y no pierdes nada. Ya sabes que no me propasaré.

Estaba un tanto confusa. La idea de que alguien pudiera verme a cada minuto me parecía terrible; un abuso; un atentado contra la intimidad.

-Entonces, ¿siempre me vigilas?

-Soy tu ángel caído, ¿recuerdas?

-¡Jesús!

-¡Eh!, ¡Sin faltar -Exclamó, indignado.-! ¡No es necesario que nombres al impresentable de mi hermano!

-Perdona; es sólo por costumbre social. No sé cómo me ha salido, en realidad; no suelo decirlo, aunque lo oigo mucho. Ya sabes que me cae tan bien como a ti.

Y era cierto. Fue algo no premeditado que, sin embargo, me otorgó la pequeña venganza de sacarle de sus casillas y de ablandar sus soberbia; y me felicité por ello.

-Sí; es verdad. Pero es que me da mucha rabia. Y lo gracioso es que, además de psicópata, es voyeur. Yo soy respetuoso con la intimidad de los demás; pero él disfruta tanto con el dolor como con el placer ajenos.

-¡Santo cielo! Digo… ¡Joder!

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

05-02-2018.

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2 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (LXXVII)

  1. Buf, a veure com fas anar la història ara, amb la reaparició del personatge aquest!!
    Molt bo lo de “Jesús” i ell li respon que “sin insultar”.
    Pero, per què utilitzes tant la paraula “plática”, em sona molt d’Amèrica llatina, poc castellana. Perfereixo: “charla/charlar”. Però és només una apreciació personal, res més.

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    1. jajaja. Ja voré quin gir li dono a la història.
      Tens raó en quant a lo de la paraula ·”plática”; molt americana. Però ho fiu per no repetir sempre “charla”, tot i que, ara que penso, tal volta no la havia utilitzat encara.

      Le gusta a 1 persona

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