UNA NUEVA ETAPA (LXXXIV)

Una de las ventajas de mi piso era que tenía una boca de metro enfrente. Pese a ser un barrio pobre, con fincas antiguas que amenazaban desmoronarse, estaba bien comunicado, quizá por tratarse de un barrio de la capital; y, por ello, enlazaba con el centro sin dificultades.

Ello me permitió cogerlo en cuanto salí de casa de Luis para recortar distancias y ganar tiempo. El único inconveniente fue que, acostumbrada a ir a todas partes a pie, por el mero hecho de pasearme y de conocer la ciudad, era completamente ignorante del mundo subterráneo que, además, me causaba mucho respeto, por esa sensación claustrofóbica de estar encerrada bajo tierra. Desorientada, no sabía qué línea debía tomar. Por suerte, la gente no tiene reparos en ayudar en una simple consulta; y menos si quien consulta es una chica guapa con cara de no haber roto un plato, y el interpelado un chico que por compartir unos segundos se muestra muy servicial.

Cuando entré en casa eran casi las doce. Las chicas estaban recostadas en el sofá, mimosas y retozonas, como de costumbre.

-¡¿De dónde vienes a estas horas, golfa!? ¡¿Qué?! ¡¿Por fin cayó -Exclamó jovial Irene-!?

-¡Nada de eso! ¡No es lo que imagináis -Respondí, mientras corría hacia ellas, con lágrimas en los ojos. Ya en casa, sin nadie más que mis amigas, podía desahogarme en plena confianza-! ¡Tías, necesito que me echéis un cable! ¡He cometido una cagada!

-Bueno, bueno, tranquilízate, nena; seguro que no es para tanto -Dijo Selena, mientras ambas se incorporaban a ambos lados del sofá para dejarme un hueco.-. Siéntate con nosotras y cuéntanos lo que te ocurre.

-¡La he cagado -Repetí, fuera de mí, mientras me sentaba entre las dos y hundía la cabeza entre las manos.-. Ayer a media tarde Gabi y yo nos separamos; me dijo que estaba cansado. Luego venía a casa dando un paseo cuando me encontré con un chico del instituto, un tío muy raro a quien sólo traté en una ocasión, hace nueve meses; pero entonces no pasó nada. Me invitó a su casa a cenar; me dijo que sólo quería charlar y saber cómo me iba.

-¡No irás a decir que te violó -Interrumpió Irene.-!?

-No, no; nada de eso. Fue muy correcto en todo. Pero lo grave es que discutimos; y luego, no sé cómo pasó, nos acostamos.

-¡¿Que os acostasteis -Volvió a interrumpir Irene-!?

-No sé lo que me pasó. Es un tío seguro, con las ideas claras. Un buen tipo, pero un poco capullo. ¡Pero ahora me siento fatal, joder! ¡Le he puesto los cuernos a Gabi!

-Cálmate, nena -Dijo Selena, mientras me acariciaba y me atraía hacia sí. Yo estaba hecha un mar de lágrimas; y su ternura y el hecho de recordar lo ocurrido hacía que me desbordara. Hablaba sofocada, y por momentos el llanto me cortaba las palabras y era difícil entenderme.-. Esas cosas pasan sin que nos demos cuenta, especialmente entre los tíos, sólo que ellos sí que suelen darse cuenta y nos toman como trofeos. Casi todos son unos cerdos.

-Pero Gabi no lo haría conmigo. ¡Me siento sucia, miserable!

-No; Gabi no lo haría contigo. Pero ocurrió. Procura no pensar. Ahora te sientes fatal. Está claro que te arrepientes; que es a Gabi a quien quieres.

-Y lo peor -Continué, con los espasmos nerviosos del llanto- es que esta mañana me llamó para felicitarme el cumple.

-¡¿Hoy es tu cumple!? ¡Felicidades -Dijo Irene alegremente, mientras unía su abrazo al de Selena. El calor de ambas me confortaba.-!

-Gracias. Me propuso salir hoy a celebrarlo, pero lo pedí que lo dejáramos para mañana, porque había pasado una mala noche; pero insistió en verme, y acordamos que se pasaría a las seis. Volví a discutir con Luis por habernos acostado y salí disparada.

-Bueno, nena, cálmate -Volvió a decir Selena, con su voz dulce y suave.-. Vamos a hacer una cosa: desayuna algo y date una ducha. Nosotras te prepararemos una infusión que te relajará; y luego te metes en la cama hasta que venga Gabi. Ya tendremos ocasión de hablar con calma sobre lo de anoche. Ahora procura calmarte, que en un rato llega tu chico, y tienes que estar bien. Tú confía en nosotras.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

14-02-2018.

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4 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (LXXXIV)

    1. Tens raó, Lídia. No pateixis si em fas crítiques, que les accepto amb molt de gust.
      El que passa es que la suposada “cagada”, abans que Laura acabàs el seu relat, no hauria estat en ser violada, un acte, com apuntes, on ella hauria estat víctima, i no responsable, per tant. La cagada en aquest cas, però, hauria estat en acceptar la invitació de Luis i com a conseqüència d’això patir l’abús.

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