UNA NUEVA ETAPA (CIV)

Pasamos el examen de civil, como los dos exámenes de la semana siguiente; la última. Cuando terminamos, como esperábamos, aún nos quedaban unos pocos días de junio; días que íbamos a pasar juntos Gabi y yo. El único imprevisto fue que las chicas habían tenido la misma idea; pero bueno, nuestras habitaciones estaban separadas, algo que nos permitía tener nuestra intimidad.

Durante aquellos días puse a Gabi al día de la saga de superhéroes que más me gustaba; vimos películas encerrados en mi cuarto durante las tardes; y por las noches salimos a cenar a algún lugar barato. Una vez decidimos represar al bar de nuestra primera cita, aquélla en que lo secuestré, cuando ya sospechaba que un alma hermosa se escondía detrás de esa mirada nostálgica. El posadero, aquel tipo rollizo que nos había tratado con tanta afabilidad y que parecía haber predicho lo que a renglón seguido de la cena iba a ocurrir, se alegró mucho de vernos. Supongo que no seríamos sus únicos comensales, pues en tal caso se habría muerto de hambre, si sus únicos clientes hubieran sido dos chicos que iban cada cuatro meses a tomarse un bocadillo y una cerveza. Mas, precisamente por ello, porque sabía que no éramos clientes fijos y por su candidez y vulgaridad campechana, sabía que sus muestras de afecto eran sinceras.

Bueno, dije que no éramos sus únicos clientes como una deducción lógica que explicara la subsistencia de su taberna de mala muerte; pero aquel local no era el típico local de ambiente a donde iban las parejas; y por ello, así como por la bondad del camarero y por la simbología que ocultaba aquel antro, decidimos hacer de él nuestro bar oficial. A él iríamos en adelante a pasar nuestras cenas y a hablar con tranquilidad, sin el barullo de los centros concurridos. El buen señor veía la televisión en una esquina y atendía a alguien de vez en cuando; pero la mayor parte del tiempo la pasaba frente al maldito aparato, hasta que el sueño le pesaba. Entonces se levantaba con la misma sonrisa bonachona de siempre, con el tono conciliador de la primera vez, nos llevaba la cuenta y nos despedíamos hasta otro romántico encuentro.

El último día de junio también sería el último día que pasaríamos juntos. Cenamos un tanto callados, tristes y meditabundos. Era una despedida, con el verano por en medio. Nos veríamos por cámara, pero sería diferente; no podríamos acariciarnos, ni besarnos, ni cenar con el bueno de Mustache.

Aquella noche las chicas habían salido. Ellas eran del mismo pueblo, de modo que no las invadía la nostalgia que nos afectaba a nosotros. Aprovechamos que teníamos toda la casa a nuestra disposición y pusimos un dvd, un drama romántico. Era lo que a Gabi le apetecía, y acepté. Al fin y al cabo, él se había tragado con entusiasmo mis películas de superhéroes. Lo menos que podía hacer por él aquella noche era concederle ese bodrio.

-Se me hace duro que estemos separados durante tres meses.

Dijo con tristeza al acabar el dvd. Sus ojos estaban humedecidos, no sabía si por la próxima separación o por la muerte del chico de la película.

-Ya. A mí también me apena; pero podemos vernos por cámara, escucharnos, mantener el contacto.

-Sí, pero no es lo mismo.

-No; no es lo mismo. Pero de momento no podemos hacer otra cosa. Además, así podrás escribir sobre mí en tu diario. ¿Lo harás?

-Por supuesto; y te dejaré que lo leas es septiembre. No tengo secretos para ti.

Nos besamos pasionalmente. Nuestros cuerpos estaban muy pegados. Noté que tuvo una erección; y él se dio cuenta de que me había percatado. Con cierto temor, se apartó.

-Perdona. No pude evitarlo.

-Tranquilo -Le respondí, sonriendo con voz dulce.-. Sé de qué están hechos los hombres. Tú sólo relájate y déjame a mí.

Aquella noche hicimos el amor con el ardor de los adolescentes, dando salida al fuego que durante meses habíamos alimentado con paciencia y constancia.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

09-03-2018.

2 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (CIV)

    1. jajaja. Sí, però al menys la diferència amb el primer petó no fou massa gran; el moment acabà arrivant.
      Tal volta podria haver intentat ser més explícit, però em feia por trencar el moment màgic. Pensí que era millor oviar-ho i deixar-ho tot per a la imaginació.
      Fins aviat, Lídia!

      Le gusta a 1 persona

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