UNA NUEVA ETAPA (CVIII)

CUADERNO DE GABRIEL
 
LA ELEGIDA (I)
(Cuento propuesto por Alejandro González Forester).

Había ido al museo con la intención de averiguar cuánto de verídico y cuánto de falso había en él.

Después de recorrer el pasillo central sin ver nada que le llamara la atención, desembocó en una galería lateral repleta de estatuillas. Algunas parecían ser muy antiguas; otras, meras imitaciones. Le extrañó que tanto en el pasillo central como en la galería central no hubiera encontrado a nadie. Bueno, es lunes, se dijo, como si eso lo explicara todo. Una de esas mentiras que uno se brinda a sí mismo para tranquilizarse ante la extrañeza de ciertas situaciones. También podría haber pensado que ya era fin de mes, y que la mayoría de la gente andaba sin un peso en el bolsillo; pero eso, se dijo, tampoco explicaba nada; era una excusa más para explicar lo inexplicable.
Con paso vacilante recorría las salas; avanzaba a la par que le invadía esa morbosa curiosidad que tantas veces nos lleva por peligrosos caminos, acuciados por unas ansias de conocimiento que vencen los mayores temores, como si fuéramos presa inconsciente de un suicidio. A pesar de que se encontraba sola, sentía que a cada instante el ambiente se enrarecía más; se cargaba de un intenso sopor, algo que forzosamente tenía que sorprenderle; pues el exterior presentaba unas temperaturas considerablemente bajas, como había tenido ocasión de comprobar durante el trayecto. Y era que el cielo estaba cubierto por un espeso y negro manto que había anulado el día y lo había confundido con la noche, envolviendo la ciudad en huracanados vientos. De entrada le había restado importancia; lo había considerado un mero temporal, uno de tantos como azotaban la región inhóspita donde habitaba, tan acostumbrada a fuertes aguaceros y a un clima que reconfortaba su alma romántica y soñadora.
Mas ello no cuadraba con aquella situación de asfixia que se incrementaba por momentos. Se preguntó si habría relación entre aquello y la propia vacuidad del museo; o con el hecho de que durante el paseo no se hubiera cruzado con nadie. Era explicable que la gente prefiriera estar en sus casas, a resguardo de las inclemencias de la naturaleza; pero inevitablemente tendrían que salir. Irían a sus trabajos o regresarían de ellos. Pero aquella mañana no había visto a nadie; ni siquiera había escuchado el ladrido de un perro o el piar de un pájaro. Pero ella, instintivamente, se había sentido llamada hacia aquel museo.
Sentía que le faltaba el aire, que se abrasaba, cuando las escaleras le dieron acceso a la planta superior. Las sienes le palpitaban con fuerza; la frente le quemaba. Ahí, una vez ascendió el último peldaño, se halló en un amplio recinto cubierto por una bóveda de cristal. Tuvo que apartar velozmente las pupilas, pues un gran resplandor la cegaba; y era que el firmamento había enrojecido, y semejaba que el Sol devorara la Tierra. Horrorizada, se consumía por la duda de cuanto acontecía, mas sabía que suposición tal era absurda; que el planeta todo perecería todo a manos del gran astro si menester fuere; pero que en ese caso la muerte que a todos aguardaba sería mucho más rápida y mucho menos dolorosa. Mas, puesto que esto así era y no parecía admitir réplica, reaparecía la cuestión que tanto la angustiaba; la causa de aquella anomalía. ¿De dónde podía provenir aquel fuego? ¿Por qué razón parecía haberse extinto toda forma de vida, por qué no hallaba siquiera un mero suspiro? ¿Por qué, cuando el mundo se dormía, o se moría, ella, en cambio, ella había percibido que su alma se rebelaba y la conducía a aquellos caminos? ¿Era acaso un grito desesperado, una súplica del universo, una extraña fuerza la que la había transportado a aquel museo?
Autor: Javier García Sánchez,
desde las tinieblas de mi soledad,
13-03-2018.
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4 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (CVIII)

    1. A vore… Açò és una mica complicat: la primera part és el primer any d’universitat; la segona, en contraposició, ja no és la vida de Laura, en primera persona i estil directe, sino Gabriel, i d’una manera indirecta, a través del seus relats.

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      1. Sí, sí. Al final ho he pillat, però ja he vist que es més endavant en el temps, mentra està treballant i no estudiant. Això podries arreglar-ho posant una simple aclaració a l’inici del canvi. Podries comentar “10 anys després o algo així”

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