UNA NUEVA ETAPA (CLXXIII)

-¡Joder! ¡En tu familia no se cortan un pelo!

-Perdona. La verdad es que no esperaba que fueran tan indiscretos.

-Lo de tu hermano me parece fuerte, pero lo de tu padre no tiene nombre. ¡Se supone que es mi suegro! ¡Que podría ser su hija!

-Lo sé; tienes razón; no puedo defenderlo de ningún modo. Es una gran persona, y muy inteligente, pero con los ojos parece que devora toda chica guapa que ve.

-Ya. Cualquiera diría que come más con los ojos que con la boca.

-Sí. Y hoy tenía delante dos platos deliciosos. Creo que lo pusiste en un compromiso; no sabía cuál era más apetitoso.

-¡Gabi!

-¡¿Qué!? Yo lo tenía claro; yo prefería la paella. No seas presuntuosa. A ver qué te pensabas.

-¡Capullo!

Siempre me hacía reír, aunque me encontrara preocupada o furiosa; rebajaba la tensión con sus bromas y hacía que volviera a sentirme bien. Era sorprendente el tacto con que me trataba y cómo sabía llevar la situación; cómo poco a poco me iba amansando, primero con su tono calmado, escuchando con paciencia mis quejas para que me desahogara; cómo me respondía con su voz comprensiva y tranquila; cómo me desarmaba con sus chistes tan inesperados. Mi cara se iba trocando del enojo inicial en una fierecilla que se iba adormeciendo; el ceño se distendía, y acababa soltando la carcajada. Gabi tenía una especie de psicología innata. Llevábamos saliendo apenas unos meses; contando el tiempo que habíamos sido amigos simplemente, ni tan sólo llegaba al medio año; y parecía conocerme tan bien…

-Pero, hablando en serio, ¿crees que voy demasiado fresca?

-Laura, cariño, ¿qué clase de pregunta es ésa? Creía que ya estaba todo claro. Yo no soy quién para decirte cómo debes vestir; ni yo, ni nadie. Estamos a más de 30ºC; es normal que quieras sentirte cómoda. Ni tienes que pasar calor por estar en mi casa, ni menos aún ponerte un burka. Eres muy hermosa, aunque eso ya lo sabes; tienes un cuerpo muy apetecible. ¿Quiere decir eso que tengas que limitarte o coartarte a la hora de vestir? De ningún modo. Puede que haya cretinos que quieran poner freno a tu libertad. Yo, desde luego, no lo haré. Si lo hiciera, demostraría que no te merezco.

¿Era yo la que tenía tanta experiencia con los chicos?, ¿Era él quien era un novato en las relaciones de pareja? Quizá hubiera acabado de descubrir aquel mundo, pero se desenvolvía con una lucidez que no había observado en todos los niñatos que había conocido hasta aquel momento. Esa madurez, una madurez que habría adquirido en su más íntima soledad, y que hasta hacía no mucho veía también en mí -aunque de repente parecía haberse evaporado, al lanzarme por primera vez a algo formal- me dejaba tan embelesada, que me faltaban las palabras.

-Relájate. Si en tu casa te costó lidiar con tu hermana, aquí te espera otra condena.

Aquella primera tarde salimos hacia las siete. Me llevó a recorrer el pueblo, o una parte, al menos. Como ya digo, tenía algo de ciudad; había muchos comercios, y se perdía el encanto arcaico de la naturaleza; la gente no se conocía con la misma confianza.

Lo que más me sedujo de cuanto vi aquel día fue un jardín por donde fuimos, con una fuente donde el agua manaba veloz a través de veinticinco caños y huía con fuga silenciosa. Había también una especie de monumento árabe, en recuerdo de los primitivos conquistadores; y muchos bancos. Era lo que necesitaba para pasar la tarde y volver a sentirme bien. Por lo que me comentó Gabi, a aquel jardín solían acudir muchas parejas. El las miraba con envidia, con la idea de que nunca podría gozar de un instante tan romántico; pero aquella tarde -aún le costaba creerlo- realizaba su sueño. Aquel jardín, para que no hubiera duda, se llamaba el jardín de El beso.

Autor: Javier García Sánnchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

14-06-2018.

2 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (CLXXIII)

    1. Siguis tot lo dura que calgui, Lídia, que jo t’ho agraeixo, perquè t’aprecio i sé que tots els teus comentaris me’ls fas de bona fe.
      És de veres el que em dius; he patinat molt amb el caràcter de la Laura. La faig tan inestable i insegura com sóc jo, jajaja.
      L’únic motiu per no alçar-se era que havia ant a passar 3 dies amb Gabi, i no era cosa de quedar-se sense ell per això; ella volia evitar problemes.

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