UNA NUEVA ETAPA (CLXXV)

Salimos del local a las 11:30, con la duda de si regresaríamos alguna de las noches que me restaban en el pueblo. A diferencia del resto de la gente, nosotros no nos movíamos guiados tan sólo por el aspecto económico; buscábamos sobre todo ternura e intimidad, y no pasar una noche de diarrea o una digestión difícil por haber engullido comida que quizá no hubiera pasado los controles sanitarios de rigor. De hecho, debo confesar que cuando nos metimos ahí tuvimos una actitud suicida -o la tuve yo, al menos; pues yo era consciente de algo que sólo más tarde le conté a Gabi-.

Y era que, años atrás, en una ocasión en que cené en un asiático con uno de mis ligues, éste, afectado de una curiosidad enfermiza, tras descubrir una puerta que enfrentaba a los aseos, decidió abrirla y ver qué era lo que celosamente guardaba. Yo, que le esperaba en la parte de arriba, en el comedor, empecé a impacientarme por su tardanza; pero los nervios se transformaron en sorpresa y desconcierto cuando lo vi subir las escaleras del semisótano a grandes zancadas, de dos en dos, entre gritos de voces agudas y esquivando golpes de los dueños, que lo reprendían enfurecidos por su huroneo insano. Él, a su vez, reflejaba en la expresión de su rostro una especie de orgullo infantil por la hazaña consumada, por la travesura que había eludido las normas, y espanto por lo que había visto.

Minutos más tarde, después de pagar atropelladamente y salir con la solemne prohibición de volver a pisar aquel antro. el chico me contó que en aquel cuartucho había encontrado montones de ratas muertas nadando en aceite, preparadas para ser cocinadas y servidas. No era necesario que nos prohibieran la entrada; nosotros no teníamos ningunas ganas de regresar. De hecho, acaso fuera por la impresión de lo que había visto y de su historia, acaso por que verdaderamente hubiéramos tomado parte de esos pobres roedores, aquella noche la pasamos vomitando.

Nos alejamos del restaurante, saciados y con la esperanza de no repetir la desagradable experiencia que había acabado de contarle; aunque no tenía el porqué de ocurrir; lo que habíamos cenado era aparentemente sano. Al menos, no habíamos tomado carne; en teoría, no había ninguna rata muerta.

Atrás quedó esa gran puerta, enmarcada por dos majestuosas columnas festoneadas con hojas de acanto, con sendos dragones rojizos que se enroscaban en ellas y miraban a los visitantes con fiereza ficticia, que parecía anunciarles la sequedad que encontrarían en la familia que regentaba el negocio. La figura del dragón siempre me ha atraído, quizá por el propio hecho de tratarse de un animal fantástico; por la magia que envuelve su carácter, su imagen arrogante y soberbia… Quizá ello influyera en que acabaran gustándome los mangas; porque en la cultura china, al fin y al cabo, éste es uno de los símbolos más importantes.

Ahí terminaba mi primer día en aquel pueblo, después de una cena con riqueza simulada y paseando bajo una luna menguante, con los ojos entornados y medio muerta de sueño. Había aguantado con gran entereza un día muy difícil, sin dormir apenas. Ese jardín que nos había brindado su complicidad, que había oído el restallido de nuestros besos y que parecía reproducirlos con el suave soplo del viento, se prestaría en adelante a ser más cómodo testigo de nuestros momentos íntimos que las ancestrales ruinas de la imponente muralla de mi tierra.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

16-06-2018.

2 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (CLXXV)

    1. jajaja. Lídia, l’anècdota de les rates està bassada en una història que em contaren companys de la universitat que havien viscut en un xinés.
      En quant a lo que comentes… he tornat a patinar.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s