TINTA SAGRADA

Basado en el reto de Lídia Castro:

Anduvo entre la espesa hierba, por recónditos caminos que la llevaron a adentrarse en el frondoso bosque, arrastrada por una misteriosa fuerza que la atraía; acaso por la belleza que la naturaleza encerraba. Pero no; sabía que no era eso. No sabía lo que era, pero se sentía impulsada hacia aquel lugar paradisíaco, a pesar del peligro que pudiera entrañar aquella aventura que emprendía en solitario, confiada tan sólo a sus cinco sentidos, a su agudeza y a sus reflejos para salvar cualquier imprevisto.

Conforme avanzaba, sentía que la pálida luz que al principio había dirigido sus pasos comenzaba a hacerse más intensa, a pesar de las horas que, según su lógica, debían estar ya marcando la noche, a tenor de cuándo había principiado la partida.

Y, en efecto, empezaba a sentirse agotada, después de tanto tiempo vagando por aquellas solitarias tierras; mas no quería darse al descanso sin antes averiguar el origen de aquel resplandor que le obligaba a bajar la mirada, casi con religioso respeto, heridas sus pupilas por el agresivo fuego del horizonte.

Con los pies doloridos, extenuada y sudorosa, llegó al que creía era su destino. Era éste una puerta de plata de descomunales dimensiones, que dividía el bosque en dos territorios, si no opuestos, al menos distintos. Era ésta la que con su sagrado brillo la había enceguecido. Mas ahora, para su sorpresa, todo su fulgor no le molestaba.

Durante unos minutos la admiró, maravillada por su majestuosidad, mientras cavilaba la decisión que debía tomar. Ahí nadie había; ningún guarda le cortaría el paso. Franquearla parecía fácil; demasiado fácil, se dijo. Pero no había llegado tan lejos para echarse atrás; debía continuar adelante; aguardar que su coraje decidiera su suerte.

Traspasó, pues, la frontera. Tras ella permanecía un cielo albo, si bien la abundante vegetación había desaparecido para dar paso a un terreno llano, todo de un penetrante color blanco. Aquello no podía dejar de desconcertarla; cómo se cortara tan de repente aquel paisaje selvático para dar pie a un desierto donde, además, imperaba una luz intensa, que se imponía a las oscuras tinieblas que acompañaban a la noche que gobernaba en su mundo.

Sin detenerse, con una fuerza renovada tras cruzar el umbral, continuó con paso firme. Y ahí, finalmente, halló una mesa de mármol pulido con una silla del mismo material, si era tal el nombre que se le podía dar. Sobre la mesa, un cuaderno cerrado con un tintero al lado y una pluma en su interior. Fue la vez primera que se dio al reposo para examinar aquello; se sentó y abrió el cuaderno. Para su sorpresa, estaba en blanco. Sacó la pluma del tintero y la llevó a la primera hoja con intención de trazar unas palabras; mas no llegó a hacerlo. Apenas la pluma rozó la hoja, ésta apareció escrita; le dio la vuelta y vio que también lo estaba. En todo el cuaderno no quedaba una hoja en blanco. Con curiosidad febril regresó a la primera página y empezó a leer; y entonces descubrió que era su propia vida. En aquel instante le embargó un escalofrío. Sabía lo que pasaría cuando llegara al final, pero no podía detenerse ya.

Versión para el reto de Lídia Castro: microrelato de cien palabras, incluyendo Puerta de plata y tintero:

Recorrió el frondoso bosque con ánimo decidido, por pesado que fuera el trayecto, impelida por una extraña fuerza que le hacía allegarse hacia lo desconocido. Una radiante luz le dio el primer aviso. Algunos kilómetros más adelante vio que manaba de una puerta de plata. Cruzó el umbral y se adentró en un terreno blanquecino, desértico, vacío, sagrado. Siguió avanzando hasta hallar una mesa con una silla. Encima della, un tintero con una pluma y un cuaderno. Abrió éste, mas vio que nada había escrito; acercó la pluma y leyó su historia. Sabía lo que ocurriría al llegar a la última palabra.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

01-09-2018.

12 comentarios en “TINTA SAGRADA

    1. jeje. Moltes gràcies, Lídia. Et demano disculpes per haver pres el teu repte com a pretex per a una història més llarga. Condensar tota la informació en sols 100 paraules és un vertader repte; i, per com sóc, pels meus nervis, necessito escriure molt.

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      1. Jajajaj això és perquè no he recuperat el ritme de visitar blogs, el reto em demanda molt de temps, igual que les lectures per plaer o les lectures cero que estic fent com un favor. I a tot això suma-li el temps d’escriure… No en tinc tant com abans. Ja intentaré posar-me al dia del teu blog

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