UNA NUEVA ETAPA (CCLXXIV)

Los pantalones que me dejó Hanna me venían perfectamente. Hacía tiempo que no corría; y no tenía pensado hacerlo en Kenya; el atuendo deportivo brillaba por su ausencia en mi maleta. Tuve suerte de que mi nueva amiga no usara mallas. La única duda era si podría grabar la voz de la irlandesa.
Al día siguiente salí de la habitación a las doce para reunirme con Meyer. Antes de abrir la puerta puse en macha la grabadora, después de asegurarme que todo estaba en orden. Me presentaría en chándal, con un aspecto informal y distendido, muy acorde, por otra parte, con la situación, si estábamos en aquella casa sin nadie más y tratábamos de acercar posturas.
-Hola, Laura. ¿Cómo te encuentras? Espero que te hayas recuperado.
-Estoy mejor, gracias -respondí, al tiempo que me sentaba.
-¿Y bien? ¿Has pensado en lo que hablamos ayer?
-Sí.
-¿Y…?
-No sé… Tengo mis recelos. Ustedes quieren forzarme a hacer algo que va contra mis principios; algo que contradice de raíz el objeto de mis estudios universitarios.
Si bien pensaba seguirle el juego, no podía darle la razón de entrada; tenía que hacerme de rogar para que, una vez tuviera mi asentimiento, éste fuera en verdad convincente. Además, necesitaba su confesión.
-Laura -dijo, endureciendo el tono, mientras bajaba la mirada y la posaba en unos papeles que tenía sobre la mesa; levantó uno de ellos para acercarlo a los ojos y vi que se reataba de mi expediente-…

<<He visto que no eras la primera en la lista de los que se presentaron por tu país; que el primero era un tal Gabriel; y que él te cedió su plaza.

-Es mi novio. Él se quedó allá; sabía que para mí era muy importante este proyecto.

-Ya… Él, de una familia acomodada, se queda; y tú, con menos recursos, necesitas buscarte la vida.

-Nunca me ha gustado la idea de depender de nadie.

-Pues aquí tienes tu oportunidad. Serás una heroína. y volverás a casa con doscientos dricmas; podrás abrazar a tu novio y a tu familia.

–¿Así, como si nada? ¿Y espera que concilie el sueño sabiendo que he contribuido a un asesinato? De hecho, me cuesta creer que usted pueda hacerlo sólo con proponérmelo.

-Laura -me espetó, volviendo a dejar el folio sobre la mesa y exhalando un hondo suspiro mientras se quitaba las gafas-…

<<Ya deberías saber que nos movemos en un terreno muy delicado; que las cosas no son como nos gustarían. La política es el arte de lo posible. Ayúdanos a matar a Narayan . Entonces acabará todo.

-Ayer nos dijo que podríamos irnos a otros países conn otras identidades. ¿Cree que eso es vida?

-Laura, eres joven; podrás empezar de nuevo.

-Si le digo que no estoy convencida, va a continuar acosándome para que acepte, ¿verdad?

-Probablemente.

-Otra pregunta quería hacerle: ayer me dijo que el Magreb iba a atacarnos. Sin embargo, a usted la veo muy tranquila.

-Eres muy perspicaz -dijo, esbozando una sonrisa-. No creo que lleguen hasta nosotros. Además, toda el África subsahariana se ha unido para defender a Narayan.

-Al hombre que me piden que mate.

-Sí. Acepta. Y esto terminará.

-Necesitaré tiempo. Mañana reuniré al equipo para conocerlos y elaborar un plan. Lo que usted me pide me repugna, pero no puedo esperar a que me maten las migrañas.
Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

27-11-2018.

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