AURORA, POR NIETZSCHE

Normalmente los libros de Nietzsche que leía eran extraídos de la amplia biblioteca de mi padre, Antonio García Ninet, que es un experto en el filósofo alemán. Éste  últtimo, no obstante, preferí comprármelo; pues las ediciones que tenía mi padre eran antiguas; y temía estropeárselas. Pero tuve suerte; lo conseguí por la editorial Tecnos, con traducción y notas de Jaime Aspiunza, que realiza un gran trabajo con las aclaraciones que aporta.

Este volumen está compuesto por cinco libros, todos los cuales abogan acerca del tema de la libertad, básicamente. Tan sólo expongo el aforismo con que se abre el último, por tratarse un aforismo único en su estilo y extremadamente bello.

Si tardé más de un mes en leerme el libro fue porque estuve demasiado perezoso; lo confieso. Gasté mucho tiempo en otras actividades, y se lo resté a la lectura. Con todo, los párrafos son muy llevaderos; se comprenden sin mayores dificultades; aunque se me escaparon -lo admito- muchas nociones de filosofía; pues no domino ese campo. Con todo, aquí me fueron de gran utilidad las notas, para disminuir mis muchas lagunas.

LIBRO QUINTO

423.

El grandioso silencio._  Aquí está el mar, aquí podemos olvidarnos de la ciudad. Cierto que aún entonan las campanas ruidosamente el “Ave María” -ese estrépito triste y simplón, pero también dulce, que se da en la encrucijada entre el día y la noche- ¡mas sólo por un instante! ¡Ahora todo calla! El mar se extiende ahí, pálido y fulgente, sin saber hablar. El cielo representa su eterna pieza muda con sus rojos, amarillos y verdes, sin saber hablar. Las peñas y los arrecifes que se adentran en el mar como buscando un lugar donde estar más solos, tampoco saben hablar. Ese silencio tremendo que nos asalta pronto es hermoso y estremecedor, colma el corazón. ¡Ay, qué farsa la de esta belleza muda! ¡Con lo bien que sabría hablar, y lo mal también, su quisiera! ¡Su lengua atada y la dicha sufriente en el rostro es una malicia con que burlarse de tu sentir!- ¡Sea! No me avergüenza que tales poderes se burlen de mí. Pero sí te compadezco, naturaleza, por tener que callar, aun cuando sea tu maldad la que te ata la lengua: ¡sí, te compadezco por tu maldad!- ¡Ah. aún es mayor el silencio, y de nuevo me colma el corazón: sobresaltado ante una verdad nueva, él tampoco sabe hablar, y se burla también de mí cuando la boca exclama algo ante dicha belleza. El hablar, el propio pensar me resultan odiosos: ¿es que no se oye detrás de cada palabra la risa del error, de la imaginación, del espíritu de la ilusión? ¿No he de burlarme de mi compasión? ¿Burlarme de mi burla? – ¡Oh, mar! ¡Oh, atardecer! ¡Sois malos maestros! ¡Enseñáis al hombre a dejar de ser hombre! ¿Debe entregarse a vosotros? ¿Debe hacerse como vosotros sois ahora, pálido, fulgente, mudo, tremendo, y descansar de sí mismo? ¿Por encima de sí elevado?

12/12/2018-17-01-2019.

4 comentarios en “AURORA, POR NIETZSCHE

  1. Interessant visió del mar i la natura… silenciosa. No crec que sigui del tot siflenciosa, l’únic és que no parla l’idioma de tothom, sinó que es comunica a través de tempestes, vents, sequera… Hi ha qui la sap escoltar i fins i tot l’entèn, però crec qeu tots hauríem de prestar més atenció.
    No em va gaire la filosofia, només vaig estudiar-la a la carrera per obligació. Però trobo que aquest text que ens presentes dona per pensar.
    Una abraçada, Javi

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