LAS ARGUCIAS DEL IMPERIO (XV)

Ambos bloques tuvieron sus debates, sus crisis y sus enfrentamientos, con resultados muy distintos, aunque con un punto en común: en ambos se buscó evitar un gobierno fuerte e imitar las monarquías de sus respectivas metrópolis. Y esto, a su vez, hizo que los diferentes regímenes fueran muy reticentes a la cesión de soberanía.

En el caso de las 13 colonias, como ya se mencionó, había dos modelos económicos opuestos que convivieron en una república confederal, donde los Estados tenían una gran autonomía. Fue una solución provisional, que se mantuvo mientras el país albergó ambiciones modestas y sus fronteras no llegaban hasta el Pacífico. Pero tras la victoria en la Guerra de México y la incorporación de los nuevos territorios, las tensiones entre ambas partes estallaron en una Guerra civil, como consecuencia de la cual se pasó a un modelo federal, con un parlamento con mayores atribuciones.

En el caso latinoamericano se frustró el gran sueño de Bolívar. Era una extensión enorme, incapaz de permanecer unida. La Gran Colombia del general duró apenas unos años; Uruguay se separó del virreinato de El Río de la Plata para conformar un pequeño Estado independiente, como hicieron Bolivia y el Paraguay, que se negaron a formar parte de lo que sería la Confederación de las Provincias Unidas del Río de la Plata, integrada por trece, con hegemonía de Buenos Aires.

Pero eran tiempos convulsos para la región; la naciente Argentina y Brasil rivalizaban por dominar el Cono Sur; mas se aliaron para darle un mordisco al Paraguay en la Guerra del Chaco, también conocida como Guerra de la Triple Alianza, en referencia al tercer invitado, Uruguay, que no tomó parte en el reparto. La población de Paraguay se redujo en 2/3, con la pérdida de la mitad de su territorio y la muerte -entre otras- de su presidente, Francisco Solano López. La economía del país se vio muy afectada; hubo un elevado endeudamiento y quedó bajo el control de Londres, el instigador del conflicto. Hasta entonces, Paraguay había sido un modelo económico para la región. Es ilustrativa la novela Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos, referida a la dictadura de Gaspar de Francia, que tuvo a raya las incursiones extranjeras.

Chile tampoco se integró en la unidad argentina; pero ambos países se repartieron el Sur del Continente en un nuevo genocidio, éste sí llevado a cabo por dos Naciones latinas, contra los indios patagones.

Ecuador se separó de la Gran Colombia, como hizo Venezuela; y como, además, hizo Panamá, que contó con el apoyo de los Estados Unidos, que ya soñaban con conseguir un canal que comunicara las dos costas de su imperio sin necesidad de descender hasta la Tierra de Fuego.

Y el último gigante, como se ha mencionado, era México, mucho menos poblado que Estados Unidos y mucho más desestructurado; y con la mala suerte de tener como vecino al gigante anglosajón. Mas antes de la guerra contra éste había muchas afinidades entre ambas Naciones; la Constitución mexicana emuló la gringa; y los yankis entraban a territorio mexicano y se asentaban en él. Así, de manera silenciosa, poblaron California, Texas, Nuevo México y el resto de Estados; de modo que, cuando estalló la guerra, además de que México no disponía de un ejército disciplinado y estaba inmerso en luchas internas, es que la mayor parte de la población de los Estados que perdería ante Estados Unidos era anglosajona.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

20-02-2019.

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