LAS ARGUCIAS DEL IMPERIO (XVI)

La Guerra de Secesión fue la gran prueba que tuvieron que afrontar los Estados Unidos; el único momento en que su historia podría haberse frustrado. Reino Unido, de hecho, intervino en apoyo de los Estados Confederados en un desesperado intento por recuperar sus antiguas colonias; pero aquello no quedó más que en una mera ilusión.

Tras el conflicto, la nueva Nación se fortaleció; se paliaron las diferencias y el Norte no asumió su victoria sobre el Sur de una manera humillante, sino conciliadora; algo que fue en detrimento de los negros, por ejemplo, que, esperanzados en ganar la ciudadanía, vieron cómo permanecían privados de derechos, excluidos; y así sería hasta 1968, más de un siglo después de la Guerra Civil. Sus derechos fueron la moneda de cambio que empleó el Norte para limar sus asperezas con el Sur.

En cualquier caso, aquí lo que cabe señalar es que, a diferencia de las Naciones latinoamericanas, Estados Unidos supo organizarse; los anglosajones tuvieron visión de conjunto. Por ello, cuando a día de hoy algunos dicen que California, el Estado más rico de Estados Unidos, podría haber dado una mayor opulencia a México de no haber salido derrotado la joven república hispana, no hacen más que historia contractual; y, al hacerla, obvian la distinta idiosincrasia de ambos pueblos; cómo en contextos similares tomaron decisiones contrarias; y que, en definitiva, si una California anglosajona es rica, ésta, en manos mexicanas, probablemente sería como cualquier otro Estado de este país.

Quizá un último factor sea el elemento judío. Los semitas han sabido sobrevivir en las situaciones más adversas, y se han convertido en grandes capitalistas. Aquí es curioso el dato de que países donde los judíos han ocupado puestos relevantes, como Holanda, Reino Unido o Estados Unidos, han acabado teniendo un gran protagonismo económico; mientras que España los expulsó; y sus colonias, por supuesto, se vieron privadas de ellos. Así les va.

Por tanto, hasta aquí los elementos psicológicos y sociológicos con que nos controlan y estos pequeños apuntes de Historia.

 

Estados Unidos nunca ha tenido el menor interés en el bienestar de nadie. Si lo tuviera, se preocuparía por Haití, el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo. O atacaría a las dictaduras de Rusia y de China. Pero, claro, con los gigantes asiáticos no se atreve; ambos son militarmente muy poderosos, y el coloso gringo podría salir malherido; y la superpotencia amarilla, además, es un suculento mercado.

Estados Unidos no puede hablar de Derechos Humanos, cuando niega la entrada a miles de refugiados centroamericanos que a diario tratan de entrar en el país, huyendo de hambrunas y de guerras financiadas por los propios yankis, que desestabilizan la región. Si el imperio separa a niños de sus madres y los mantiene recluidos en cárceles que asemejan campos de concentración, ése es un factor más que desacredita su burda demagogia de querer llevar una supuesta democracia a países ricos en recursos naturales que se han desviado de su control.

Si América Latina, ese inmenso crisol de culturas, no supo permanecer unida, ahora debe buscar otra salida para escapar de las fauces del imperio. Quizá la mejor opción sea refugiarse en sus dos rivales, en los otros dos gigantes, que ansían arrebatar en cetro al tío Sam en un nuevo mundo multipolar, ya sin el autoritarismo yanki.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

21-02-2019.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s