ANIVERSARIO DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA

Pasan los años. Ya son 80 desde que concluyó el Golpe de Estado que puso fin al gran sueño, a las esperanzas depositadas en la II República. Fueron años convulsos, como lo fuera todo el s. XIX, manchado ya por el desgaste de una monarquía corrupta que se negaba a abandonar el poder; y que, una vez expulsada, conspiró para volver.

Así lo hizo en 1868, cuando España trató de dar el vertiginoso salto hacia la modernidad. Entonces se apoyó en los militares, que le devolverían el trono tres años más tarde.

Lo que ocurrió en 1939 fue un poco distinto. Si, después de aquella masacre, el poder permaneció en manos de los militares, fue por el simple hecho de que la institución monárquica estaba completamente desacreditada, algo que no sucediera en 1868, cuando los monárquicos estaban divididos, pero tenían una abrumadora mayoría en el parlamento; y, entre el pueblo, la figura del rey era aún querida. Esto explica también que los franquistas ejercieran la dura represión que llevaron a cabo hasta 1948. Se trataba de extirpar de la mente de los españoles el sentimiento republicano, y de incrustarles, en su lugar, temor al mismo, para que no osaran desafiar de nuevo el status quo.

 Así, en 1978, con el pueblo agotado tras 40 años de dictadura, se redactó una Constitución que fue abrumadoramente aprobada, porque nadie quería una dictadura. Poco importaba que en la propia Carta Magna se estipulara que la misma era prácticamente irreformable; que se necesitaban 2/3 del Congreso y 3/5 del Senado para la reforma íntegra; que el nuevo proyecto debía ser aprobado nuevamente en ambas cámaras por idéntica mayoría y por referendum. Poco importaba que se instaurara de nuevo un régimen monárquico, a pesar de que el abuelo del rey participara en el Golpe de Estado. La gente tragaría con todo. Si entre 1936 y 1939 se había atropellado a la República, el pueblo, ya agotado, lo toleraría todo.

Y ahora, cuando se acercan unas nuevas elecciones generales, muchos de aquellos asesinados siguen descansando en fosas comunes; y la derecha, la misma derecha retrógrada que produjo aquel genocidio, continúa con la misma estrategia del miedo; sigue alertando sobre el supuesto peligro comunista; y se niega a hablar sobre las víctimas que ellos mismos ocasionaron. Tienen la poca vergüenza de acusar a quienes sólo reclaman justicia de querer dividir y reabrir viejas heridas. ¡Pero quién quiere reabrir viejas heridas, hijos de puta! ¡Si las heridas nunca se han cerrado! Pero claro, ¿qué puede esperarse de un país donde la supuesta izquierda se vendió y nunca hizo nada, ni siquiera con la inmensa mayoría del 82? En todo caso, en el PSOE han jugado con el dolor de las víctimas, igual que en la derecha con el miedo; han estado un año con la estúpida promesa de la inminente salida de la momia del dictador del mausoleo; y aún sigue ahí. De hecho, las elecciones no se celebran el 14 de abril para evitar rememorar la II República. La gentuza del PSOE nunca ha sido de izquierdas. Si hay alguna posibilidad de cambio y de llegar a la III República, será Unidos Podemos.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

13-04-2019.

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