ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA, POR FRIEDRICH NIETZSCHE

A continuación he copiado parte de la introducción de Andrés Sánchez Pascual a la obra de Nietzsche; una obra única dentro de la rica producción del filósofo alemán, que se sirve de parábolas para exponer sus teorías del superhombre, de la voluntad de poder y del eterno retorno. El pensamiento de Nietsche, con todo, se hace muy complicado, en especial a partir de la tercera parte, que ya se antoja difícil de seguir. La brillante introducción de Sánchez Pascual y sus numerosas notas ayudan mucho; sin ellas me habría perdido como un gusano en la mierda. Pero, con todo, se me hizo un libro complicado; y por ello lo leí dos veces, aunque la segunda lo hiciera sin apenas atender a las notas, para tener una lectura más ligera. La obra es imprescindible.

La triple génesis – afectiva, conceptual y figurativa – de Así habló Zaratustra ha sido extensamente explicada por su autor en una serie de cartas y apuntes particulares, pero de modo especial en el apartado de Ecce homo dedicado a esta obra. A tan apasionada y clarividente autoexplicación es preciso referirse si se quiere poner de relieve lo fundamental. Mas esa autobiografía de Nietzsche, tan rica en exposición de vivencias, es parca en alusiones a elementos exteriores que pudieran permitirnos obtener una visión desde fuera, una contemplación ocular de la figura por cuyo interior cruzaban tales pensamientos. Algunos de esos rasgos vienen dados a continuación.

A mediados de noviembre de 1880 se establece en Génova, donde ha de permanecer una larga temporada. Luchando con innumerables dificultades de todo tipo, consigue ordenar todo el material que va a constituir su nuevo libro, Aurora. Es un invierno duro; ‘carezco de estufa’, le dice a su amigo Peter Gast en una carta. ¿Cómo pasa los días y las noches Nietzsche? Recurramos a una página famosa y brillante de Stefan Zweig, que, si bien es también aplicable a otras temporadas de la vida de Nietzsche, parece estar escrita con los ojos puestos de manera especial en este invierno genovés de 1880 a 1881. Imagen del hombre, la denomina su autor, y dice así:

Un mezquino comedor de una pensión de seis francos al día, en un hotel de los Alpes o junto a la ribera de Liguria. Huéspedes indiferentes, la mayor parte de las veces algunas señoras viejas en small talk, es decir, en menuda conversación. La campana ha llamado ya a comer. Entra un hombre de espaldas cargadas, de silueta imprecisa; su paso es incierto, porque Nietzsche, que tiene casi seis séptimas de ciego, anda casi tanteando, como si saliese de una caverna. Su traje es oscuro y cuidadosamente aseado, oscuro es también su rostro, y su cabello castaño va revuelto, como agitado por el oleaje; oscuros son igualmente sus ojos, que se ven a través de unos cristales gruesos, extraordinariamente gruesos. Suavemente, casi con timidez, se aproxima; a su alrededor flota un silencio anormal. Parece un hombre que vive en las sombras, más allá de la sociedad, más allá de la conversación y que está siempre temeroso de todo lo que sea ruido o hasta sonido; saluda a los demás huéspedes con cortesía y distinción y, cortésmente, se le devuelve el saludo. Se aproxima a la mesa con paso incierto de miope; va probando los alimentos con precaución propia de un enfermo del estómago, no sea que algún guiso esté excesivamente sazonado o que el té sea demasiado fuerte, pues cualquier cosa de ésas irrita su vientre delicado, y si éste enferma, sus nervios se excitan tumultuosamente. Ni un vaso de vino, ni un vaso de cerveza, nada de alcohol, nada de café, ningún cigarro, ningún cigarrillo; nada estimulante; sólo una comida sobria y una conversación de cortesía, en voz baja, con el vecino de la mesa (como hablaría alguien que ha perdido el hábito de conversar y tiene miedo a que le pregunten demasiado).

Después se retira a su habitación mezquina, pobre, fría. La mesa está colmada de papeles, notas, escritos, pruebas; pero ni una flor, ni un adorno; algún libro y apenas, y muy raras veces, alguna carta. Allá en un rincón, un pesado cofre de madera, toda su fortuna: dos camisas, un traje, libros y manuscritos.

16/04/2019-27/04/2019.

28/04/2019-11/05/2019.

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