UNA NUEVA ETAPA (CCCXXXII)

A partir de mi relato de lo sucedido durante aquellos fatídicos días y de la charla acerca de cómo podríamos explotar mi labor en defensa de Narayan, la relación entre Tania y yo fue distinta; ambas estuvimos más cordiales, casi como amigas. Fue una tarde en cierto modo acogedora, que se alargó durante unas seis horas, hasta bien entrada la noche. No fue ya sólo el té con pastas a la inglesa; fue una botella de tinto que Raquel tenía guardada para una ocasión especial; y que en ese momento descorchamos para humedecernos un poco los labios siquiera. En cuanto a mi amiga, no volvió a dar señales de ensimismamiento; el sueño que había alegado había quedado como lo que era: una burda excusa; y se había acabado de despejar con la idea de marcharnos hacia Berlín. De todas formas, el café se unió a aquella fiesta. Café y té. No sabíamos si conseguiríamos dormir esa noche, pero no nos importaba. Lo importante era pasar un rato agradable.
Cuando se marchó la arpía, al filo de la medianoche, pude por fin sincerarme con mi amiga y con mi chico.
-Bueno, veo que la relación con Tania es buena. Me alegro. Ya te dije que no era una mala persona -me dijo Raquel-.
-¿Tú crees? Aún me parece mentira que no te hayas enterado de nada.
-¿Enterarme de qué?
-Estuviste en estado cataléptico durante unos minutos. Creo que fue un milagro que no te enteraras de los gritos.
-Ya decía yo. Desde la cocina os oí gritar, pero no os entendía; pensaba que eran gritos de alegría -intervino Gabi-.
-Cariño, por favor, no seas inocente.
<<Nos asustamos cuando te vimos así. Más tarde, cuando reaccionaste, Tania y yo ya nos comportamos y decidimos guardar las formas. Pero no me gusta nada esa mujer; no me fío de ella.
-¡Pero tía! ¡Si ya has visto que quiere ayudarnos!
-De eso nada. Quiere ayudarse a sí misma. Si pudiera dejar la panadería y convertirse en una abogada de ésito sin nuestra ayuda, nos enviaría a la mierda y nos pisotearía. Pero no es así; y quiere irse a Alemania con nosotros simplemente porque le conviene.
-¡Ay, Laura! ¡¿Por qué eres tan malpensada!?
-Porque la conozco. La he tratado durante la carrera.
-¡Pero Laura! ¡Las personas cambian! ¡Dijiste que ibas a darle una oportunidad!
-Raquel, tía, nos llevábamos fatal. Y esta tarde, cuando ha venido, se ha mostrado muy amable conmigo. Un cambio tan radical y tan repentino no es normal. Estoy segura de que, si le hubiera pedido que me lamiera el culo, lo habría hecho.
-Pues podrías haberlo hecho. Yo no me habría puesto celoso.
-Idiota. ¡Cómo eres! ¿De verdad? Imagínate que lo hace y me gusta.
-Eso no me importa. Siempre habrá cosas que ella no podrá hacerte.
Aquella intervención de Gabi sirvió para distender el ambiente. Estuvimos durante unos minutos los tres con risas cómplices, sin atreverme por nada del mundo a revelar mi sagrado secreto. Aunque notaba que la idea de verme teniendo una relación lésbica le causaba morbo; y eso a su vez me excitaba. En cualquier caso, habría tiempo para hablar de sexo. Y para gozarlo.
-Pero bueno… En cualquier caso, ahoera que Tania se ha ido, puedo abrirme del todo con vosotros.
<<He dicho que no me había respondido Tania; y en eso he mentido. Justo antes de que llegara Tania he recibido un correo suyo. Aún no lo he leído.
Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad.

31-05-2019.

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