LA REDENCIÓN

Escrito publicado en el reto del grupo Lectores y artesanos literarios, de Mar Aranda/ Andrea Gastelum, sobre fenómenos paranormales.

-Fue él quien me llamó. Lo juro; tienen que creerme. Yo misma al principio no salía de mi asombro; estaba convencida de que se trataba de alguna broma pesada; que debía de haber alguien escondido que hiciera amplificar su voz con algún tipo de mecanismo. Pero no. No podía ser eso; tenía que ser algo más. Por más que mi cerebro me dijera que aquello era imposible, las imágenes no admitían ninguna réplica. Aquel hombre salió del cuadro de la capilla y recortó la distancia que nos separaba en lo que dura un suspiro, surcando el aire. Se plantó ante mí y me dijo con tono grave que estaba en peligro de pecado; que debía redimirme de mis errores; y que él estaba ahí para salvarme. Sentí un frío glacial al oír sus palabras; me aterré ante la idea de que mi alma pereciera, víctima de mis faltas. Le respondí que estaba dispuesta a hacer lo que fuera por salvarme; que deseaba expiar mis culpas.

Aquel hombre era vigoroso; presentaba una pronunciada calvicie, con unos pocos mechones blancos que le rodeaban la cabeza a modo de corona. Su mirada concentrada, seria, amenazante, me seducía con la profundidad de sus ojos azules, que parecían escrutarme lascivamente. Vestía una túnica negra, abierta a la altura del pecho, donde asomaba abundante vello. Quise acariciarlo; mas entonces comprobé que mi mano se perdía en la nada. Noté, en cambio, un dulce cosquilleo en los senos; su lengua que me recorría los pezones. Y fue entonces cuando me levantó la falda. Su cálido aliento me daba en la cara; me gritaba ferozmente que lo dijera, que me arrepintiera. Entonces, con el rostro y el cuerpo entero empapado en sudor, mientras gemía de placer, grité Lucifer es mi señor.

Después de aquello, extasiada, tuve que reposar un tiempo, tendida en el suelo de la capilla. Creía que ya había acabado todo; que por fin mi alma estaba limpia. Pero no. Aún no.

Sentía que perdía el conocimiento me sumía en un profundo sueño cuando, de repente, noté una nueva embestida; y luego otra, y otra; y otra más. No sé cuánto duró el castigo. Sólo sé que terminé agotada; y que después de aquello perdí la conciencia. Cuando desperté, encontré a mi alrededor al padre Tobías y a otros tres sacerdotes.

-¿De verdad quiere que nos creamos esa historia?

-¡Les he dicho la verdad!

-¡Señorita, el padre Tobías dice que la encontró desnuda en la capilla, con un crucifijo en la zurda bañado en flujo vaginal!

-¡Fue él! ¡Me dijo que así expiaría mis pecados!

-¿Él? ¿Quién?

-¡Ese hombre! ¡El que salió del cuadro! Me dijo que debía penetrarme para limpiarme de mis impurezas; que tenía que sacarme el mal de dentro. Es cierto que al principio no quería; que se me hacía muy duro. Pero… ¡Oh, sí! ¡Qué duro que lo tenía! Confieso que valió la pena; que me encantaría que ese buen hombre volviera a redimirme de mis faltas. Una tiene ganas de volver a pecar sólo por recibir tan dulce castigo.

-¡Señorita, ya basta! ¡Usted se ha creído que aquí somos idiotas! ¡Usted es una calenturienta y una sacrílega! ¡Y dios sabe si ya fue a la iglesia con la idea premeditada de masturbarse con el crucifijo! ¡Y, además, se toma la libertad de invocar al maligno!

-¡Pero él me dijo que tenía que hacerlo! ¡Y qué bien que lo hacía!

-¡Señorita! ¡Le advierto que está agravando su situación; que esto no es ninguna broma!

-Jose, cálmate. Creo que dice la verdad. Esto es un caso de esquizofrenia aguda.

Autor: Javier García Sánchez,

Desde las tinieblas de mi soledad.

17/09/2019.

2 comentarios en “LA REDENCIÓN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s