DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS (IV)

Contenido narrativo:

La obra trata sobre el duro proceso por el que tuvo que pasar una inocente niña en el siglo XVIII, después de que un perro con rabia le mordiera un 7 de diciembre, día de San Ambrosio, en el duodécimo cumpleaños de la pequeña, al paso de ésta en compañía de una sierva por el puente levadizo del arrabal de Getsemaní, en el Portal de los Mercaderes, en Cartagena de Indias, para asistir al desembargo de esclavos procedentes de Guinea. Éste es el punto de partida que desata las desgracias de la niña; pues desde entonces se teme por su vida; se cree que pueda haber contraído la rabia. Esto desata el pánico; y es motivo de que el obispo recomiende a su padre ingresarla en el Convento de Santa Clara, donde se la someterá a observación hasta el día en que se le haga un exorcismo, con la idea de liberarla de los demonios -pues existía en la época el prejuicio de asociar la rabia con la posesión demoníaca-. La niña no podrá soportar la reclusión y el martirio a que se la somete, y morirá después de cinco meses, el 29 de mayo.
Se trata de una novela dramática, que desde el prólogo nos anuncia el fatal desenlace; y ello hace que desde la primera página el lector asista con una cierta zozobra al relato, por la conciencia de tan cruel final.
El inicio es un prólogo que se sitúa el 2 de octubre de 1949, cuando García Márquez asiste al periódico donde trabajaba y el jefe de redacción le encarga hacer una visita al Convento de Santa Clara, que estaba siendo derruido para en su lugar construirr un hotel de cinco estrellas; y, como resultado de ésta, halla varias tumbas que están siendo abiertas para entregar los restos mortales a los familiares. Y, entre estos restos, se fija en una niña de doce años, cuya cabellera medía 22 metros y 11 centímetros. Esto le recuerda una historia que le contara su abuela; y es la novela que se inicia al momento.
Estructuralmente, la obra se divide en cinco capítulos.
El primero abarca desde la mordida hasta el día en que la sierva confiesa a la marquesa el incidente y el posterior conocimiento que tiene el esposo. Sirve de marco para situar la acción en el tiempo, un 7 de diciembre de un año omitido, en el siglo XVIII. Además, se introduce a algunos de los personajes y se describe el ambiente. Por una parte, la vida disoluta que tuviera la madre y cómo conociera al que ahora era su esposo: por otra, la vida azarosa de éste, que se había visto forzado a casarse con ella después de que ésta quedara embarazada; y luego, la hija, quien recibe el desprecio de sus padres, vista como la culpable de su unión. Esto es lo que lleva a la pobre criatura a vivir fuera de casa, en compañía de la servidumbre; y es así, relacionándose con personas de origen africano, cómo entabla conocimiento con el mundo negro. También se introduce a Abrenuncio, el médico, el aspecto intelectual y herético, que analiza a la pequeña.
El segundo continúa introduciendo pinceladas sobre los personajes, siempre de un modo muy detallado, para la cabal comprensión de su psicología, y marca un cambio en la relación del padre con la hija, después del conocimiento de la mordida; pues, tras ésta, redobla sus atenciones con ella. Sin embargo, todo se tuerce cuando un día ésta empieza a sentirse mal. El obispo aconseja internarla en el convento; y el capítulo acaba cuando el marqués se despide de ella.
El tercero empieza con la pormenorizada descripción del convento y de la nueva situación a que se enfreta Sierva María; y continúa con la introducción de otros dos personajes: el obispo y Cayetano Delaura, encargado del exorcismo.
El cuarto supone ya un cambio importante, por cuanto, una vez internada la niña y aislada, con las visitas del cura, éste se ve en una difícil situación, por cuanto empieza a albergar sentimientos por la criatura, algo que le impedía realizar su cometido. Y, sumergido en esa crisis de valores, termina por confesarle sus sentimientos al obispo, quien, decepcionado, lo envía como enfermero al hospital de leprosos del Amor de Dios.
Para finalizar, el quinto sigue con las tribulaciones del cura, quien, arrepentido por su confesión y enamorado de la niña, la visita a escondidas, hasta que se descubre el pasadizo que empleaba para llegar a la celda. Entonces tapian la entrada y trasladan a Sierva María, que, deprimida, deja de comer y se deteriora rápidamente, hasta su muerte.
Por lo que al marco espacial se refiere, la acción tiene lugar en Cartagena de Indias, como ya se ha mencionado. Aquí puede verse un ambiente de deterioro, tal como se anuncia en las descripciones de los personajes (especialmente en las de los marqueses de Casalduero), en referencia a un esplendor perdido.
Esto también aparece con el Convento de Santa Clara, cuya decadencia quizá sea más manifiesta; pues hay que tener en cuenta que es aquí donde se desarrolla el grueso de la acción; y que es la demolición de éste, a mediados del siglo XX, la que da pie al relato. Su viejo esplendor se manifiesta en el enfrentamiento que hubo con el obispado entorno a un pleito por unos terrenos, que dio pie a que se intentara sitiar a las monjas; pero éstas consiguieron sobrevivir, gracias a un túnel secreto. El convento de Santa Clara era un edificio cuadrado frente al mar, con tres
pisos de numerosas ventanas iguales, y una galería de arcos de medio punto alrededor de un jardín agreste y sombrío. Había un sendero de piedras entre matas de plátano y helechos silvestres, una palmera esbelta que había crecido más alto que las azoteas en buscade la luz, y un árbol colosal, de cuyas ramas colgaban bejucos de vainilla y ristras de orquídeas. Debajo del árbol había un estanque de aguas muertas con un marco de hierro oxidado donde hacían maromas de circo las guacamayas cautivas…
También son ricas las descripciones de la casa de los marqueses de Casalduero, de la celda donde fue confinada Sierva María o el palacio episcopal: El palacio donde vivía era el más antiguo de la ciudad, con dos pisos de espacios enormes y en ruinas, de los cuales el obispo no ocupaba ni la mitad de uno. Estaba junto a la catedral, y tenía con ésta un claustro común de arcos renegridos, y un patio con un aljibe en ruinas entre matorrales desérticos. Hasta la fachada imponente de piedra labrada y sus portones de maderas enterizas revelaban los estragos del abandono..
No ocurre lo mismo con el manicomio de Divina Pastora, citado como pretexto para mencionar a Dulce Olivia, una reclusa con la que tuvo relaciones el marqués en su juventud; y con la cual vuelve a encontrarse hacia el final de la novel·la, después de ser abandonado por su esposa. Aparte de estos lugares, también está el hospital de leprosos del Amor de Dios, donde trabajaba Abrenuncio y a donde fue enviado Delaura tras apartarlo el obispo del caso.
Por lo que a la temática se refiere, la cuestión del amor, que aparece en el título, se encuentra en los sentimientos que siente Delaura por Sierva María. Sin embargo, es una cuestión secundaria. Es mucho más relevante la presencia del mundo negro, al que el autor trata de dar voz en la figura de Sierva María, una niña criada por una mulata que la introdujo en las creencias, las culturas y las lenguas africanas. Esto es de suma importancia, puesto que hace referencia a una parte de la sociedad que desde el propio origen fue discriminada; y que, aún hoy, sigue en buena medida menospreciada.
La marginación a que se somete al mundo negro guarda relación con los prejuicios de la época y con el enorme poder que ha tenido la Iglesia católica, persiguiendo a aquéllos que se opusieran a sus dogmas y a otras religiones. Esto es lo que ocurre con el mundo negro, personificado en la niña, a quien se la cree endemoniada por su modo de vestir, por las lenguas que habla y por su carácter arisco. Son ésos los “otros demonios” a los que el autor se refiere en el título.
Este último aspecto enlaza, a su vez, con las agudas diferencias sociales del siglo XVIII. Si se ha mencionado la fuerza de la iglesia y la marginación del mundo africano, no puede olvidarse la fuerte estratificación social: las clases elevadas, junto a la iglesia, aparecen representadas por el marqués de Casalduero, obligado a casarse con la madre de la niña después de quedarse embarazada ésta, a pesar de no haber ningún sentimiento entre ellos, para evitar una deshonra. Algo parecido se aprecia cuando la niña es mordida; entonces se procura mantener el hecho en secreto; y, cuando sale a la luz, la madre concluye que conviene mantener las apariencias, y derramar algunas lágrimas cuando muera la niña, a pesar de que ésta no le inspiraba ningún afecto.

Quizá por último debería hacerse referencia a otro punto relevante, como son los enfrentamientos entre la Iglesia y la ciencia. Esta rivalidad, claramente reflejada en las personas del obispo y de Abrenuncio, encuentra un punto intermedio en la figura de Cayetano Delaura, quien asiste a su propia lucha, con los valores que cultivó durante su infancia renacidos después de conocer a Sierva María. Todo ello podría simbolizar una victoria del mundo intel·lectual frente al religioso, que aparece, a su vez, duramente criticado, como el culpable de las torturas a que es sometida la niña y como responsable de los prejuicios de la época.

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