RECORRIENDO SUEÑOS

*Escrito presentado a reto del grupo Atracción literaria: Prosa y poesía, de Mar Aranda/ Andrea Gastelum:

Pasear por el casco antiguo de la ciudad era uno de sus placeres. El mejor momento era cuando la madrugada avanzaba y las calles se quedaban desiertas; o, mejor aún, cuando una feroz tormenta intimidaba a las gentes y les obligaba a recluirse en sus casas. Sólo él se aventuraba entonces por esos barrios, protegido por una gabardina y un paraguas y caminando a pasos lentos, cortos, con la mirada clavada en el suelo. Parecía observar los viejos adoquines empedrados; el brillo que de ellos brotaba al ser bañados por la lluvia. Casi podría haber contado las gotas que los azotaban, por muy veloces que cayeran. Sobre las baldosas se reflejaba la luz mortecina que brotaba de los vetustos faroles que alumbraban pobremente las calles cada cien metros, dejando amplias zonas en penumbra.

Otra persona se habría abstenido de hacer ese recorrido; habría preferido la seguridad diurna, donde nadie pudiera escudarse entre las tinieblas. Él, sin embargo, era más temerario; o, acaso, más soñador. Siempre lo había sido. Al aventurarse por esos parajes rememoraba épocas más remotas, como la Edad Media, cuando las relaciones humanas eran más tiernas y el amor era más pasional. O, más aún, sin necesidad de retroceder tanto en el tiempo, la Revolución Francesa, que había trastocado todo el orden mundial. ¿Cuántos adoquines habían sido arrancados por una multitud encolerizada, por el pueblo levantado en armas, contra un gobierno que le oprimía? ¿Cuántos usados como proyectiles contra el ejército monárquico en aras de la ansiada República? ¿Cuántos para la formación de barricadas para la defensa? Pensaba en todo ello mientras pisaba el suelo empedrado. Y pensaba en cuántos jóvenes habrían muerto por sus ideales, por realizar sus sueños; o, al menos, por luchar para que otros pudieran gozar algún día de esa libertad.

¿Dónde estaban sus sueños? ¿Por qué no había podido vivir un momento así? ¡Hacer algo que le hiciera sentir que su existencia tuviera un mínimo valor! Pero ya no era tiempo de heroísmos; ya no era tiempo de revoluciones. El mundo permanecía dormido, alienado. Demasiados narcóticos como para que los oprimidos sintieran el verdadero dolor de sus cadenas, las lacerantes heridas que les desgarraban la piel y les gangrenaban el cuerpo y hasta el alma.

Aquél no era su tiempo. Él había nacido demasiado tarde. Ahora, abrumado por tanta nostalgia, por tanto romanticismo, sabía que nadie comprendería sus anhelos; que todos sus sueños debería vivirlos en solitario y en silencio, bajo una atroz tormenta y un viento gélido que se le calaba hasta los huesos. Pero sabía que no era suficiente. Sin una mujer a la que amar, sin un verdadero ideal por el que luchar, caminando solitario y meditabundo en un mundo de lisiados mentales, de impotentes cerebrales, la vida se le hacía dura. No era la lluvia lo que le ahogaba. Era la inconmensurabilidad de la estupidez humana.

Autor: Javier García Sánchez,

Un bohemio romántico,

Desde las tinieblas de mi soledad.

30/08/2020.

3 comentarios en “RECORRIENDO SUEÑOS

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