MANIFIÉSTATE (I)

¿Eres hostelero? ¿Te afecta el cierre de tu negocio durante casi un año debido a las restricciones impuestas a raíz de la pandemia y te manifiestas en demanda de ayudas? Perfecto. Ahora bien: trata de analizar las cosas con mayor perspectiva en vez de actuar con una ceguera más propia de un topo y con la ignorancia que la tradición popular atribuiría a un asno.

Manifiéstate para que la Iglesia caótica devuelva todos los bienes inmatriculados (robados) desde el gobierno del ex presidente José María Aznar. ¿Sabes que este presidente adjudicó a los obispos el poder de los notarios? Por un precio irrisorio adquirieron la mezquita de Córdoba, un bien declarado patrimonio de la humanidad, y que el gasto, inferior a diez euros, quedó amortizado el primer día, puesto que la Iglesia cobra once por cada visita, algo que le reporta un beneficio de más de un millón de euros al año libres de impuestos, cuando entrar a la mezquita siempre ha sido gratis, por tratarse de una propiedad del Estado? Pero la humillación va más allá, pues ahora se recoge en los folletos la expresión mezquita-iglesia; y la idea es con el tiempo eliminar el término árabe, para borrar toda huella del expolio. Por eso, querido hostelero, no te calles y manifiéstate para recuperar el dinero que la Iglesia te está robando todos los días. Porque la Iglesia, la multinacional que más propiedades tiene en España y en todo el mundo, en este país no paga ni un céntimo por todos esos terrenos, que incluyen parques infantiles y cementerios. Pero tú, querido hostelerito, no te enteras y no te manifiestas por eso.

Manifiéstate para que nos quitemos de encima una monarquía parasitaria, impuesta por un dictador sanguinario. ¿Sabes que su presupuesto anual es de más de ocho mil millones de euros? Ese dinero sale del bolsillo de todos los españoles, incluido el tuyo, querido hostelerito. Y, pese a todo, el campechano ha negociado con la monarquía saudita -un inciso: Arabia Saudí es un país que no respeta los derechos humanos, donde se lapida a las mujeres- y ha guardado sus beneficios en paraísos fiscales, para no declararlos y que gente como tú no reciba ayudas. Y, fruto de la mala imagen que estaba dando a la monarquía y para no perjudicar a su hijo, el campechano, que tan simpáticamente nos ha robado, se ha exiliado. ¿Sabes adónde? ¡Oh, sorpresa! ¡A Abú Dabi, en Arabia Saudí! Y aún más: no pretendas hacer mofa de su persona ni decir una palabra demasiado alta, porque te denunciarán por injurias contra la corona y te amenazarán con meterte una temporada en prisión. Y tú, para evitarte problemas, haces un por qué no te callas y tragas, en vez de rebelarte y reivindicar tu libertad de expresión y tu dinero. Pero, querido hostelerito, manifiéstate.

Porque la Iglesia y la monarquía son los dos pilares de este Estado medieval; entorno a ellos gira todo. La Iglesia no dudó en respaldar el Golpe de Estado y posteriormente gozar del monopolio de la educación -que ya lo tenía hasta que le fue arrebatado por la II República-, para así controlar las mentes desde la cuna; estar presentes en la vida de las personas para legitimar su dominio y hacer que se sientan inferiores y deudores -al fin y al cabo, es la idea que subyace tras el invento del pecado original-; y, ya con la dictablanda impuesta a partir de 1978, si dejaba de controlar la educación, no por ello dejaban de estar en el gobierno o, como mínimo, en el parlamento, desde donde puede ejercer gran presión. Es así cómo hasta hace un año la religión contaba para el expediente; y es así cómo ha pasado a apropiarse de incontables bienes, siempre exenta de pagar el IBI.

En cuanto a los Borbones, conspiraron en 1874 y conspiraron en 1936. Y a día de hoy siguen siendo intocables. No sólo porque la propia Constitución, aprobada a punta de pistola para legitimar esta pseudodemocracia, impida que se pueda juzgar al rey, sino porque los más mierda mencionan lo menos posible sus escándalos financieros; antes bien: la televisión pública procura taparlos con una sistemática campaña en favor de la corona; mencionan inauguraciones del rey -como las inauguraciones de pantanos de Franco- o que su hija se va a estudiar a Inglaterra, sin decir que lo pagamos todos los españoles. Y por supuesto: cuando alguien ataca eso, es tachado de antipatriota y perseguido. De hecho, Bernat Barrachina, guionista de La hora de la 1, tituló ‘Leonor se va de España como el abuelo’, en referencia a los estudios que realizará la criatura durante dos años en Inglaterra, y al instante fue destituido.

Contra estas dos instituciones que tanto te roban y nos roban, mi querido hostelerito, manifiéstate.

Autor: Javier García Sánchez,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

12-02-2021.

2 comentarios en “MANIFIÉSTATE (I)

    1. Muchas gracias. En cuanto a los hosteleros, no tengo nada en su contra; es decir: no tengo nada en contra de los hosteleros en general. La forma de referirme a ese hostelero en particular es denigrante porque me refiero al hostelero que se manifiesta rompiendo un plato, como si el gobierno fuera el (único (?)) culpable. Me gustaría que ese hostelero en particular tuviera mayor amplitud de miras.

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