EL NUEVO CASTILLO (IV)

*

Enfrascado en sus pensamientos, recobrado el silencio tras la marcha del maestro con su rebaño, se le hicieron más sensibles ruidos que antes le habían pasado desapercibidos, como el cierre de una puerta, una persiana que se bajaba o el cuchicheo entre dos personas. Se sintió observado; se le vigilaba, acaso con la misma suspicacia que aquella manada de escuincles; acaso con el mismo desprecio que le había mostrado Lasemann. Parecía ser objeto de un odio soterrado hacia el extranjero; un odio irracional, cuyo origen desconocía. Indignado por aquel trato injusto, que en absoluto merecía, decidió enfrentar a aquéllos que se ocultaban.

-¡¿Quién anda ahí!?

Gritó. No hubo respuesta, mas él sabía que le espiaban. Repitió la pregunta desafiante:

-¡¿Quién anda ahí!? ¡Sé que me observan! ¡Den la cara!

La persiana que antes se había bajado ahora subía. En el interior se veía, sentada en una silla, una mujer robusta, de unos cincuenta años, con el cabello teñido de rubio y recogido en un moño; miraba con dureza a K a través de sus grandes ojos verdes, con una intensidad que le remarcaba las profundas arrugas que se le formaban en la frente; unas arrugas que parecían ondear en el mar de una piel ajada por los años. Mantenía las manos apoyadas en el regazo, alejadas de la vista del intruso. El marido, de pie a su lado, se separó de ella . Segundos después se abrió la puerta de la casa y se dirigió hacia K.

-Buenos días. ¿Qué se le ofrece?

-Que no me gusta que me espíen; me gusta que me miiren a la cara cuando me hablan -respondió K con arrogancia-.

-Está bien. Ya estoy aquí y le miro a la cara -dijo el otro burlonamente-. Y le digo que se equivoca si quiere ir a la Posada de los Señores; sus ayudantes le esperan en la Posada del Pueblo.

-¡Pero si vengo de ahí!

-Pues ahora tendrá que regresar. La Posada de los Señores hoy no abrirá. Si quiere, puedo llevarlo. Me llamo Gerstäcker; soy el carretero.

-Muchas gracias.

-No hay de qué. Cuanto antes se vaya de aquí, mejor para todos. Espéreme; voy a sacar el trineo.

Las palabras de Gerstäcker le eran familiares; ya había sufrido una situación análoga con el posadero. No combrendía a qué se debía esa hostilidad endémica, pero era obvia. Era arriesgado reaccionar como lo había hecho la primera vez. Prefirió tragarse su orgullo y aceptar la oferta de viajar en la parte de un trineo medio destartalado, mientras Gerstäcker lo dirigía a pie.

De vuelta en la Posada del Pueblo se separaron. El carretero regresó, mientras K se adentró en un tugurio donde era objeto de todas las miradas. Oía las voces de los campesinos como finos murmullos y sabía que hablaban de él; sobre él estaban posadas aquellas miradas pavorosas y escrutadoras. Entonces se le acercó el posadero:

-¡Ya ha vuelto! Sabía que regresaría.

-¿Por qué lo sabía?

-No es usted el único que quería ir a la Posada de los Señores.

Tras decir aquello, dos hombres se le acercaron a K por detrás. Eran los mismos a los que hhabía visto hacía apenas unas horas. Entonces le habían ignorado, pero ahora parecían especialmente amables y solícitos. El tal Arthur fue el que le dirigió la palabra:

-¡Señor agrimensor! ¡¿No nos reconoce!? ¡Somos sus ayudantes!

-¿Cómo? ¿Que sois mis ayudantes? ¿Sois los mismos que traje de mi pueblo? La verdad es que no os reconozco. Estáis muy cambiados. ¿Y por qué antes no me hicisteiscaso cuando os pedí que me esperárais?

-Usted disculpe, señor agrimensor; teníamos mucha prisa.

-¿Y cómo os llamáis?

-Yo soy Arthur; él es Jeremías.

-¡Pero si sois prácticamente iguales! Creo que lo mejor es que os llame Arthur a los dos. Haréis el trabajo juntos; y no vale la excusa de delegar en el otro. Este método tiene el inconveniente de que no puedo encomendaros tareas diferentes a cada uno, pero la ventaja de evitar confusiones. De esa manera, además, seréis más eficientes en lo que hagáis.

*Soy consciente de que estoy patinando mucho. La fidelidad al texto de Kafka es mínima, pero bueno… Hago lo que puedo.

Autor: Javier Gaarcía Sánchez,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

07/03/2021.

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