EL NUEVO CASTILLO (XV)

-Pues bien: cuando recibimos la solicitud de aquel hombre nos apresuramos a dar una respuesta lo más rápidamente posible; como ya ha podido comprobar, en esta administración ponemos mucho celo en nuestro trabajo. El problema es que, como usted también tiene que haber apreciado, hay un exceso de papeleo. Todo ello motiva confusiones y errores como el que tuvo lugar. Nosotros creíamos haber enviado la respuesta; una respuesta negativa, ni qué decir cabe, que rechazaba la contratación de un administrador. Pues bien… como le digo, enviamos la respuesta a un departamento, llamémosle A; pero por alguna extraña razón el expediente acabó en manos de otro departamento, llamémosle B. Al frente de dicho departamento se halla Sordini, un funcionario altamente eficaz, pero también muy orgulloso. Este hombre debía haber recibido el expediente íntegro (una vez admitido el error); pero, por alguna extraña razón -una vez más-, no llegó más que la cubierta. Ahí figuraba el título del asunto; en mayúsculas, Expediente relativo a la contratación de un agrimensor; y a continuación comenzaba un detallado análisis de la situación en que en aquel entonces se encontraba el castillo. Faltaba la segunda parte, donde se desarrollaban esos puntos hasta llegar a la definitiva conclusión de rechazo. Pero en cuanto vio el encabezado del expediente, Sordini, a la vista de que el informe estaba incompleto, prefirió sacar sus propias conclusiones, y dedujo que aceptábamos dicha contratación. Cuando nos lo hizo saber tras reenviarnos el expediente de vuelta comprendimos lo que había ocurrido. Le advertimos del error, pero ya no quiso saber nada del asunto.

Por eso le digo, señor agrimensor: tenga mucho cuidado con los funcionarios del castillo. Unos pocos somos razonables, pero la mayoría son muy orgullosos. Sordini es muy buen trabajador; por eso se envanece y tiene un orgullo tan grande. Pero es imposible ser estrictamente escrupuloso en medio de una carga de trabajo tan intensa como a la que estamos sometidos. Y mire que es curioso: un funcionario de normal está estresado; vive estresado. Pues bien: todo funcionario quiere hacerse cargo de tantos expedientes como sea posible. Es una cuestión de amor propio; demostrar lo eficientes e indispensables que podemos llegar a ser. Eso es lo que explica la negligencia de Sordini y por qué se negó a reconocer su error. Como consecuencia de ello, al mes siguiente se presentó en el pueblo un hombre en demanda de un empleo que no había; y pasado el tiempo requerido para deshacer el entuerto se marchó frustrado, tras haber invertido todas sus esperanzas en nosotros. Y eso, mi querido agrimensor, ese exceso desmedido de trabajo y de burocracia, así como la terquedad de algunos, es lo que explica lo sucedido, que es lo mismo que le ha ocurrido a usted.

-¿Me está diciendo que he hecho el viaje en vano? ¿Que no hay trabajo para mí? ¡¿Es que no se da cuenta de cómo puede afectarme todo eso!? ¡Ya no es sólo todo el tiempo que he empleado en venir hasta aquí y todas mis ilusiones; es mucho más que eso! ¡Me voy a casar! ¡¿Y ahora cómo voy a mantener a mi esposa!? ¡Ella lo ha dejado todo por mí! ¡¿Y ahora cómo vuelvo a ella y le cuento lo que ha pasado? ¡De nada me sirven sus explicaciones, sus buenas palabras o su trato favorable! ¡Mi prometida y yo vamos a quedarnos en la calle por una negligencia!

Autor: Javier García Sánchez,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

31/03/2021.

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