EL GRAN FIÓDOR

*Escrito presentado al Mundial de escritura por el grupo Nada nos detiene. No sigo la novena consigna:

Nació bajo la estela de un gran imperio; mas un gran imperio que desde hacía tiempo se encontraba ya en franca decadencia. Pese a todo, conservaba su prestigio y su respeto en las diversas cortes europeas; no en vano hacía apenas unos decenios sus gélidas tierras habían frenado el avance implacable del temido corso y habían supuesto la muerte para miles de franceses que habían apoyando la intrépida expedición del temerario general. Pero aquel imperio era un imperio con los pies de barro; un régimen autocrático anclado en estructuras medievales, donde el grueso de la población soportaba grandes cargas fiscales y pasaba hambre; un imperio donde desde bien pronto muchos, desesperados por su situación, se hicieron eco de las recién nacidas tesis del marxismo; voces contrarias al despotismo del zar y que reclamaban las tierras, su único medio de subsistencia en una sociedad que en pleno siglo diecinueve, cuando Occidente se encontraba industrializado, era completamente agraria. El zar, sin embargo, cerraba sus oídos a las protestas; y los otros, cada vez más exacerbados, alzaron aún más la voz para hacerse oír, sin importarles que sus vidas corrieran peligro; al fin y al cabo, morirían de hambre de todos modos si no hacían nada. El zar alimentaba el movimiento revolucionario sin percatarse de ello.
En medio de aquel clima convulso nació Fiódor Dostoievski, un ser enfermizo que desde temprana edad tuvo que lidiar con frecuentes crisis epilépticas que se unían al crudo ambiente en que se movía; un ambiente del que fue testigo y del que de alguna manera se hizo eco en sus primeras obras.
Ello repercutió en su suerte. Acusado de apoyar movimientos revolucionarios que atentaran contra la vida del zar, fue conddenado a muerte. Por fortuna, la pena fue conmutada en el último momento por una condena a trabajos forzados en Siberia, fruto de la cual fue su obra «Memorias de la casa muerta», testimonio de los horrores vividos en un pequeño espacio en pésimas condiciones para los reclusos, que se veían hacinados en un lugar con una higiene muy deficitaria.
Una prolongación de esta obra fue «El hombre del subsuelo», quizá más personal que la anterior. En ella se adivina ya el carácter solitario y retraído del autor; melancólico, incluso, acaso por los avatares de su existencia.
Pese a tener una salud tan frágil y escribir bajo la presión de tener que publicar con cierta periodicidad para obtener unos pocos rublos con los que sobrevivir, el caso es que Dostoievski produjo una obra literaria excepcional, con unos análisis psicológicos realmente brillantes, como son los que realizó en «El hombre del subsuelo» y en «Crimen y castigo», una novela muy profunda, que impresionó al propio Nietzsche por cómo cuestiona el tema de la moral. Es un aspecto también tratado en «Los hermanos Karamazov» y en «El idiota»; pero que en la primera mencionada, más breve, se convierte en el tema central; y, quizá por ello, tenga más fuerza. Junto a éstas, sin embargo, también tuvieron cabida otras novelas de un corte más autobiográfico, del estilo de «El jugador», que revelan la faceta ludópata del propio autor; que, acaso por la pobreza en que vivía, ansioso por escapar a la desgracia, cayó en la trampa.
Pero la mala salud de la que adolecia afectaba también a otros miembros de su familia, como su propio hermano Mijail. Fiodor, que no consiguió llegar a los sesenta, falleció en mil ochocientos ochenta y uno. Casi veinte años antes el imperio ruso había ganado Crimea a los turcos; y en mil ochocientos setenta y ocho una nueva guerra había culminado con otro mordisco a los otomanos.
No obstante, la debilidad del imperio ruso se plasmó en el enfrentamiento y la humillación ante una Nación industrializada como Japón, en mil novecientos cinco. Los problemas estructurales acarrearían constantes tentativas revolucionarias, que se saldarían con miles de víctimas, hasta que en mil novecientos diecisiete culminó con el derrocamiento del zar y la ejecución de la familia imperial y con una sangrienta guerra civil que daría origen a un nuevo coloso.

Autor: Javier García Ninet,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

26/08/2021.

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