SÓLO LA PUNTITA

Cuenta la leyenda que, después de morder el fruto prohibido, irritado porque sus hijos hubieran perdido la inocencia y la ignorancia en que los había mantenido desde el primer día, como prueba de su amor infinito, decidió desterrarlos para siempre de su paraíso y privarles del don de la vida eterna; era tanto su amor hacia las benditas criaturas, que prefirió dejarlas morir y que perecieran lejos de él, en medio de toda clase de sufrimientos.

Desamparados en un mundo que tenía tanto de desconocido como de inhóspito, Adán y Eva vagaron durante mucho tiempo errantes, haciendo lo posible por sobrevivir y sobreponerse a las adversidades que desde el primer día les deparaba su nueva vida. Pero en medio de todas esas dificultades pronto empezaron a sentir curiosidad por sus cuerpos; ella se dio cuenta de que entre sus piernas guardaba un oscuro secreto, y que sólo él tenía la llave que podía abrir el cofre y desvelar tan placenteros misterios. Así pues, le pidió que hiciera uso de ella y que abriera la sagrada puerta. Al principio Adán se negó; se mostró receloso. Ya había tenido suficiente con aquella mujer. Para empezar, su padre le había quitado una costilla para generar a ese ser astuto que siempre se las ingeniaba para que hiciera lo que ella quisiera; y después su maldita curiosidad les había llevado a ser expulsados, arrojados como viles alimañas. Ya no se sentarían más ante la mesa de los dioses; ya no volverían a ver a aquél a quien durante millones de años habían llamado «padre».

-¡Venga, Adán! ¡¿Qué nos puede pasar?!

-¡Déjame en paz! ¡Eso mismo dijiste la última vez! ¡Y ya ves! ¡Ahora estamos aquí, perdidos, comiendo bayas silvestres, huyendo de fieras salvajes, lejos de padre y con la conciencia clara de que vamos a morir!

-¡Por eso mismo! ¡¿Qué más nos podría pasar!?

-¡No lo sé! ¡Y prefiero continuar sin saberlo!

-¡Hay que ver, chico, con qué humor te has levantado! ¡Deberías ser más positivo! Estamos perdidos y no volveremos a ver a padre. Además, estamos condenados a morir. Está bien. Pero dime: ¿acaso no crees que valió la pena? ¿No crees que es mejor saber, aún con la conciencia de que nuestro acto de rebeldía nos conllevará la muerte? Y, por otra parte, ¿te has planteado por qué padre quería mantenernos ignorantes?, ¿por qué no nos permitía participar de su conocimiento?, ¿por qué enfureció tanto cuando mordimos el fruto y nos desterró de su lado? ¿Qué clase de amor era ése tan grande que nos profesaba, que no quería que supiéramos nada; y que, como castigo a nuestra osadía, tomó semejantes represalias? Quizá nos tuviera un amor infinito, pero actuó com un psicópata. Debería hacérselo mirar.

-¡¿Ves!? ¡Esa lógica irrefutable es la que nos ha perdido! ¡¿Puedes dejar de ser tan analítica!?

-¡Pero Adán, cariño, ¿no lo entiendes?! La clave no está en el resultado de la acción, sino en los argumentos, en el comportamiento, en el razonamiento que ha usado ese ser tan cariñoso que no tuvo un atisbo de duda en echarnos de su lado y en trocar su amor eterno por un odio eterno, por una parte; y, por otra, en esta mujer malvada que, nacida de una miserable costilla, se ha atrevido a cuestionarlo todo y no ha dudado en desafiar una autoridad déspota. Y, si lo piensas bien, llegarás a la conclusión de que tengo razón; porque tú actuaste del mismo modo. Quizá la idea de contravenir la autoridad paterna fuera mía, pero tú podrías haberte opuesto; podría haber sido yo la única que hubiera mordido el fruto prohibido. Ahora yo estaría aquí sola, sentada en el suelo, con mi cofrecito cerrado y sin tu llave; o quizá ya me hubiera devorado uno de esos animales salvajes de los que antes hablabas. Y tú seguirías gozando de la eternidad, regodeándote en medio de tu ignorancia, con un padre que nos quería inútiles. Pero no. Preferiste hacerme caso, porque en el fondo tú también querías rebelarte. A menos que prefieras admitir que eres un ser manipulable y sin personalidad.

-¡Pero serás manipuladora!

-Venga, Adán, metemela, aunque sólo sea la puntita.

Autor: Javier García Ninet,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

06/09/2021.

2 comentarios en “SÓLO LA PUNTITA

  1. ¿Sabías qué ni siquiera era una manzana (según cuento en » El pergamino perdido»), sino que el error se debió a una mala traducción siglos después?
    Además se supone que Dios le puso Sara a su esposa, y él lo cambió a Eva.
    Eso está reconocido por la iglesia. Pero lo dejan por tradición.
    Como tantas cosas…

    Le gusta a 1 persona

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