SÓLO LA PUNTITA (IIII)

Los días siguientes se hicieron especialmente complicados para los padres primerizos, que no volvieron a conciliar un sueño tranquilo, despertados cada poco tiempo por uno de los gemelos, al oír al cual se sumaba el otro. La selva se convertía en un sinfín de berridos. Eva los tomaba con ternura entre sus brazos y los acercaba a los pechos; Adán, nervioso, se levantaba para encender un fuego e introducía una rama bajo tierra para desayunar unas cuantas termitas.

-¡Te dije que teníamos que habérnoslos comido! ¡Así dormiríamos mejor y no habría problemas de comida! ¡Además: me dijiste que volverías a abrirme las piernas, pero no lo has hecho! ¡Te pasas el día pendiente de los niños!

-¡¿Pero cómo puedes ser tan bruto!? Lo de comérnoslos pensaba que era una broma. Una broma sin sentido, pero propia de alguien como tú. Lo que no llegué a creer fue que lo dijeras en serio. ¿Y cómo puedes ser tan egoísta? ¿No te inspiran la menor simpatía dos pequeñas criaturas indefensas; nacidas, además de nuestra propia sangre? Me dedico a ellas porque ahora son ellas quienes me necesitan; sin mí se morirían. Tú no me necesitas; lo tuyo es un calentón. Si tantas ganas tienes, mete el ganso ahí donde has metido la rama; pero hazlo después de traerme algo, que no puedo alimentar a los niños si yo no como también. Y no te quejes de que no duermes. ¿Acaso no vale la pena perder el sueño por estas dos criaturas tan lindas? Madura, Adán; ahora tenemos responsabilidades; es otra etapa de la vida.

La supervivencia se hizo más complicada; no sólo porque hiciera falta más comida o porque los lloros los despertaran, sino porque las fieras acudían atraídas por el escándalo que provocaban los gemelos. El fuego fue insuficiente para mantener la tranquilidad; hubo que atrancar la cueva con gruesas ramas y tener a punto piedras y lanzas para la defensa. Mas a los sollozos de los bebés no acudieron sólo animales salvajes; también atrajeron la curiosidad de una hermosa mujer.

-¡¿Quién anda ahí!?

Eva y Adán se sintieron atónitos cuando oyeron aquellas palabras. No estaban solos; había alguien más en aquellas inhóspitas tierras. Adán tuvo un presentimiento; se estremeció al escuchar aquella voz aguda que se le había quedado grabada hacía tanto tiempo. Prefirió no responder; quizá así la otra se cansaría. Pero Eva, curiosa por aquella sorpresa, reaccionó.

-¡Hola! ¡Somos mi esposo y yo; tenemos dos bebés!

Eva se levantó para apartar el ramaje, a la par que la otra se aproximaba. Su robusta silueta se perfilaba a través de los rayos de luz que penetraban cada vez más débiles en la caverna; su rostro se hizo más perceptible a medida que las llamas de la hoguera alcanzaron a iluminarla. El cabello, de un rubio platino, le caía desordenado por encima de los hombros y de los senos, que pendían voluminosos. Tenía los labios carnosos; y unos ojos verdes que miraban desconfiados, con el ceño fruncido. En la zurda blandía una afilada lanza, pronta para defenderla de cualquier peligro.

-¡Hola! ¡Qué sorpresa! ¡Pensábamos que estábamos solos- llegó a exclamar Eva con admiración. No reaccionó a la osquedad de la otra. Se sentía tan afortunada por haber encontrado a otro ser humano, que su instinto femenino le aseguró que de aquel encuentro sólo podría obtener beneficios. La otra tendría buenas razones para mostrarse esquiva y desconfiada, pero ya pasaría; aprendería a reconocer en ellos a sus amigos y compañeros de vida-!

-Hola -respondió la otra sin trocar su semblante adusto, mientras observaba todo cuidadosamente. Su mirada fue a parar al hombre que yacía en el suelo, que la miraba con expresión atónita, abierta la boca y con los ojos desencajados-. ¡Adán -exclamó; y entonces se borró toda desconfianza de su rostro, sustituida por una expresión de alegría. Sus ojos se abrieron desmesuradamente para abarcar al varón que permanecía clavado en el suelo, mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa de felicidad-!

-¡Mier…! ¡Lilith -alcanzó a decir-!

Autor: Javier García Ninet,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

09/09/2021.

2 comentarios en “SÓLO LA PUNTITA (IIII)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s