SÓLO LA PUNTITA (XII)

-Celebro que te guste lo que has visto.

-¿Cómo no me va a gustar, si tienes ahí un hermoso monumento -repuso Eva con una sonrisa lasciva, entrecerrando los ojos.?

Lilith se alejó y se mezcló con una docena de personas de ambos sexos para participar de sus juegos, mientras Lucio se apoderaba de Eva y la penetraba salvajemente. La mujer gimió con fuerza durante largo tiempo, entregada a aquel ser sobrenatural que le provocaba unos orgasmos divinos. Hasta el momento sólo había tenido la experiencia de Adán, sin contar la de su amiga; Adán había sido el único hombre que había estado dentro de ella; y no creía que ningún otro pudiera hacerla gozar más. Lo de Lucio, sin embargo, rebasaba todas las expectativas.

-¡Ozú! ¡Hay que ver cómo te mueves! ¡Me has dejado muerta! Creo que no tendré que volver a coger hasta que salga de cuentas; me has dejado servida -dijo Eva al terminar, sudorosa y agotada, pero saciada y sobradamente satisfecha-.

-Lo sé -respondió Lucio con suficiencia-. No me malinterpretes. Sé lo que valgo; ya te ha contado Lilith. Por eso prefería que primero cogieras con los demás; pero oírte decir esas cosas tan halagadoras, además de lo bella que eres, me anuló. Yo también deseaba que esto pasara.

Eva recobró el aliento mientras se creaba en Lilith, que gozaba con los demás. Ser ella la que recibía y la que disfrutaba le encantaba; pero también le apasionaba contemplar a su amiga entregada a tan maravilloso placer. Cuando ésta terminó, extenuada, se acercó a los otros dos:

-No puedo más. Por hoy ha sido suficiente; ahora necesito un descanso; debe de ser tardísimo.

-Prontísimo, más bien -repuso Lucio-; está amaneciendo.

-¡Carajo -exclamó Eva-! ¡Adán!

-Cálmate, mujer -contestó Lucio-. Vuestro amigo ya debe de estar despierto; y, si no es así, despertará mientras vais de camino; y, si no, cuando lleguéis; y entonces no podréis descansar. El mal ya está hecho. Mi consejo es que os quedéis aquí, durmais y regreséis cuando estéis recuperadas.

-¡Ave María Putísima! ¡Adán me va a matar! ¡Despertará y se encontrará solo con los críos!

Pese a todo, se quedaron en el poblado y durmieron hasta bien entrada la tarde. En el horizonte ya empezaba a perfilarse el disco anaranjado cuando ambas mujeres iniciaron el camino de regreso; Lucio las acompañó. Divisaron la cueva cuando él frenó la marcha, las besó apasionadamente y les dijo que esperaba volver a verlas pronto. Ellas se encaminaron hacia su posada. Se oían los berridos de las criaturas.

-¡¿Dónde carajos os habíais metido!?

-Adán, cariño… -trató de responder Eva-.

-¡Ni cariño ni pollas! ¡¿Puede saberse qué carajo pasa aquí!? ¡Sobre todo tú, que se supone que eres mi esposa y madre de mis hijos! ¡Ayer las dos casi me matais a base de polvos; me dejasteis medio muerto! ¡Y esta mañana cuando me despierto veo a las dos criaturas durmiendo a mi lado y a ninguna de las dos! ¡Al principio pensé que habíais salido a dar un paseo, o que estabais cogiendo solas! ¡Todo me lo esperaba de vosotras, menos esto! ¡Todo el puto día sin tener noticias de vosotras! ¡Pensaba que os había devorado alguna fiera! ¡Todo el puto día dando vueltas para ver si os encontraba, y nada! ¡Yo preocupado por vosotras, los niños berreando porque tienen hambre, y de repente aparecéis como si no pasara nada! ¡¿Pero de qué carajo va todo esto!? ¡¿No me decías que era un bárbaro por querer comerme a los niños!? ¡¿Y dónde está ahora tu amor de madre!?

Adán se encontraba fuera de sí; tenía las pupilas inyectas en sangre. Eva nunca lo había visto tan disgustado y tan agresivo; y tampoco lo creía capaz de algo así, pese a que creyera que se enfadaría, la verdad. Ver que tenía carácter, que se defendía, que las enfrentaba, de alguna manera la reconfortó. Lástima que la situación fuera crítica. De no ser por ello, el nerviosismo de su esposo la habría excitado. Entonces, sin embargo, no pudo hacer otra cosa que agarrar a Caín y llevarlo a sus pechos, mientras Lilith hacía lo propio con Abel.

Autor: Javier García Ninet,

un bohemio romántico.

Desde el fuego de mi perversidad.

24/09/2021.

2 comentarios en “SÓLO LA PUNTITA (XII)

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