SOBRE LA ESTUPIDEZ HUMANA

Por razones que no vienen al caso llevaba casi dos semanas sin publicar nada. Si hoy, después de tan larga hivernación, me atrevo a hacerlo, a pesar de que sigan faltándome las ganas, es para hablar sobre un tema muy manido, mas que nunca deja de estar de actualidad, debido a las múltiples formas que tiene de expresarse; y nunca deja de sorprenderme. Es, por supuesto, el de la estupidez humana. Y lo haré desde mi NO humilde opinión:

El mundo no deja de dar vueltas de campana una tras otra: Crisis económica en 2008, Pandemia en 2020, Guerra en Ucrania en 2022; y, antes de que nos hubiéramos repuesto de la hostia, paro de los transportistas por el alto precio de los carburantes. Desde luego, no doy abasto; y esta publicación será de todo menos ordenada.

Primeramente, la Pandemia me arrancó una sonrisa ante la consabida estupidez humana por la costumbre robótica de lanzarse todos en tromba a comprar papel higiénico, como si hubiera una crisis de abastecimiento y se tratara de un bien de primeera necesidad, como la comida. Esa actitud mimética es una muestra clara del escaso conocimiento de la masa y su nula capacidad crítica.

A todo esto, no hay que olvidar que en 2021 se disparó el precio de la luz sin que el gobierno -al menos la rama socialista, que es la que lleva el peso- hiciera nada por solucionar el problema. Por supuesto, crear una eléctrica nacional, como sugería Podemos, era algo impensable. ¡Una medida comunista! ¡Ave María Putísima! ¡¿Qué iba a ser del libre mercado y de los beneficios insultantes de las grandes empresas!?

Ahora resulta que a Rusia se le ocurre bombardear Ucrania con la excusa de proteger a las minorías de la frontera. Es una excusa que recuerda a la argüida por Berlín para apoderarse de los sudetes -región perteneciente a la República Checa- o la de los gringos cuando se hicieron con más de la mitad de México; o Brasil en la frontera con Perú y con Paraguay; o la guerra librada por China contra la India, so pretexto de liberar el Tíbet. Sesenta años después de aquel conflicto, el Tíbet, lejos de ser independiente, forma parte de la autocracia china. El caso es que todos los más mierda bombardean a diario con la misma intensidad que Rusia a las ciudades ucranianas, para que el pueblo perciba lo nocivo que es Putin para la seguridad mundial; y ahora alertan, además, de la posibilidad de un tercer conflicto a nivel planetario. Para echar más leña al asunto, el libro facial cambió su política ética para permitir que se publicaran mensajes de odio hacia Rusia, sin importar que los ciudadanos nada tuvieran que ver con la política de su gobierno. Y aún más: en toda la Unión Europea se está llevando a cabo una política de acogida de refugiados ucranianos que plantea serias dudas; pues, ¿por qué no se acogió así a los refugiados irakíes o a los afganos?, ¿por qué no se acoge del mismo modo a los yemeníes?, ¿por qué no se acoge del mismo modo a los miles de refugiados de África subsahariana, que huyen de guerras y de una hambruna crónica? Por si fuera poco, la cruz roja pretende recaudar donativos de la gente en los supermercados. El cajero pregunta al cliente si desea colaborar; si éste responde que no, supuestamente queda como un egoísta ante los demás. Cabe recordar que la Iglesia Católica podría acabar con todo el hambre del mundo si quisiera. El hecho de que se recauden fondos de esa manera es una actitud muy cínica, propia de esa organización criminal. Además: ¿por qué lo hacen ahora y no lo han hecho en otros muchos casos como los mencionados más arriba? ¿Hay una mano que mueve los hilos?

La guerra de Ucrania contribuye a la subida del precio del gas y al de los carburantes; y esto, imagino, desencadenó la huelga de los transportistas. Como resultado de ésta, y como un efecto dominó, comenzaron a escasear los productos en los mercados. Esto produjo, a su vez, que estallara la alarma entre los consumidores y que se lanzaran a comprar de una manera compulsiva; y ello, a su vez, agravó aún más el problema. Al desatarse el pánico, los productos empezaron a desaparecer de las estanterías, puesto que no se los podía reponer. Es decir: aumentó considerablemente la demanda, mientras la oferta caía en picado. No hace falta ser un lince para ver el resultado: alza de precios de los alimentos. Lo malo es que esta vez no es papel higiénico, como durante la pandemia, sino productos de primera necesidad. La gente se deja llevar por el pánico, porque no razona; eso lo tengo más que claro. Pero una mente perturbada como la mía podría imaginar que ciertas personas se dedican a acaparar precisamente porque pretenden subir los precios. Y la masa, claro, cae en la trampa. Así nos va.

Cronica de lo acontecido a nivel mundial entre 2008 y 2022. Escrita para vagos por un vago.

Autor: Javier de García y de Ninet,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

25/03/2022.

2 comentarios en “SOBRE LA ESTUPIDEZ HUMANA

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