UNA NUEVA ETAPA (CLXXXIV)

Empezamos a desalojar la sala, Gabi y yo todavía amodorrados y estupefactos por aquello. El conjunto de la gente, sin embargo, o no se había percatado, o no le había dado importancia; aunque lo más probable era que fuera lo primero, porque, sinceramente, por más que guste una obra, ¿cuántas personas van a verla en dos días consecutivos, y además teniendo que pagar entrada? Todos salían con las típicas prisas que inconscientemente llevamos dentro, como si temiéramos llegar tarde a algún sitio. Sólo mi chico y yo preferimos quedarnos en la sala hasta que se destaponara la puerta.

Cuando salimos pude reparar en una chica que había estado sentada en última fila, según pude comprobar cuando pasaba por delante de nosotros. Sin querer me había golpeado con el bolso; entonces se había girado para disculparse, y por unos segundos la vi bien. Ahora, detenida frente al teatro, parecía esperar a alguien. Había estado disfrutando de la función, igual que nosotros, La diferencia era que nosotros la habíamos visto el día anterior en el escenario. Sin decirle nada a Gabi, lo conduje hasta ella.

-¡Hola! Perdona, pero tu cara me resulta familiar. ¿No interpretaste ayer a la moira principal, la que se subió a la liana?

-¡Hola! Sí; era yo -respondió, alegre-. Llevamos meses ensayando la obra.

-Ya, pero hoy no te hemos visto; había otra chica. Y uno de los guardianes también era nuevo.

-¡Vaya! ¡Veo que habéis venido a las dos funciones! Es raro; la gente no suele repetir. Todo el equipo era nuevo. A la compañía le dio por hacer dos grupos; que uno actuara cada día.

-Es original, la verdad. Nos ha dejado descolocados.

-¿Pero sólo os habéis fijado en dos actores?

-Una larga historia -dije, un tanto incómoda por no poder explicar aquello de una manera que no resultara desagradable, forzando una sonrisa conciliadora. Gabi, como para calmarme, me apretó la mano.

-Bueno. En cualquier caso, parece que os gustó. Me alegro.

Habría indagado un poco más en los entresijos de esa compañía de teatro, y aún más en la vida de aquella muchacha, por ver si sus palabras arrojaban un poco de luz que me revelara información sobre aquella pareja tan poco común que nos había dejado a cuadros a mi chico y a mí, pero no tuve tiempo. Antes de que hiciera la siguiente pregunta, unas dos docenas de jóvenes aparecieron junto a ella. Entre éstos se encontraban África y el mastodonte de hercúleo cuello; todos estaban sonrientes y satisfechos, orgullosos por el trabajo que habían hecho. La actriz con la que habíamos hablado, que se nos presentó como Gemma, nos dios a conocer a sus compañeros y amigos, y al poco tiempo se marcharon. Les esperaba la recompensa al trabajo bien hecho; esa cena acompañada de alcohol, bromas y risas. Ahí se iba alejando aquel extraño grupo, donde, junto a Gemma, descollaba ese gran enigma: una mujer de piel dorada que respondía a un exótico nombre de áridas y salvajes tierras, y un hombre corpulento cuya sola presencia me intimidaba.

-Entonces, ¿hemos venido hoy porque nos encantó la obra -me preguntó Gabi con sorna en cuando nos quedamos solos-?

-¿Y qué le iba a decir? Si es feliz con esa ilusión, no seré yo quien se la quite. No podía decirle que hemos venido porque su amigo Hulk nos tapaba la vista. Además, la función ha estado bien, y los actores se han esforzado mucho.

-Sí; es verdad. Ha sido un fenómeno paranormal lo que hemos vivido, pero original, por eso mismo.

Autor: Javier García Sánchez,

desde las tinieblas de mi soledad,

29-06-2018.

2 comentarios en “UNA NUEVA ETAPA (CLXXXIV)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s