EL BRAZO TONTO DE LA LEY

-Caballero, está usted infringiendo la actual normativa de circulación. Como ya debe de saber, la Ley 15/2020 estipula la obligatoriedad de usar bozal cubriendo nariz y boca, tanto en espacios cerrados como al aire libre. Su conducta es imprudente, por no decir temeraria, así como egoísta, al infringir dicha normativa; nos está exponiendo a todos a contraer el letl virus que ya se ha cobrado la vida de millones de personas, así como exponiéndose usted mismo. Me temo que no nos deja otra alternativa que detenerlo. Y, además, le garantizo que esto no acabará aquí; será usted sancionado debidamente, para que ello les sirva de escarmiento, tanto a usted, para que se guarde de incurrir en el futuro en una actitud delictiva semejante, como a terceras personas, como medida disuasoria.

-Agentes, ustedes pueden llevar a cabo la detención y todo lo que ustedes consideren oportuno, pero les aseguro que no procederían de un modo justo. Me recriminan por haberme visto sin el bozal, pero en ningún momento me han cuestionado la causa de mi conducta; no me han preguntado si tenía yo algún problema respiratorio y algún justificante médico que avalara mis palabrras, por ejemplo. Por suerte para mí, carezco de dichos problemas; es una de las pocas cossas en que puedo afirmar que tengo una salud aceptable. Ahora bien: puedo justificar mi actitud. Si usted, en veez de hablar con esa soberbia, por otra parte tan característica de su gremio, y que tan mala reputación les ha dado en su conjunto, me hubiera preguntado, yo le habría respondido que tenía el bozal debidamente guardado en el bolsillo de mi cazadora; y la razón de que no lo llevara puesto era sencillamente que estaba comiendo una empanadilla hasta apenas un minuto antes de verlos a ustedes. Si al instante no me protegí fue sencillamente porque quería quitarme los restos de comida de entre los dientes; siempre se quedan algunos pedacitos. Como prueba de que lo que les digo es verdad, voy a mostrárselo.

El individo introdujo el índice de la mano izquierda en la boca y hurgó entre las muelas del lado correspondiente. Los policías no daban crédito a aquella desfachatez, a aquel modo desenvuelto de hablarles, desafiante; tampoco a esa conducta tan confiada y grotesca. Aquello les parecía repulsivo. El tipo que tenían delante no debía de estar bien; aquello les provocaba náuseas. En su ánimo luchaban, por una parte, el impulso por detenerlo, y hasta de agredirle; y, por otra, el de dejarlo ir como a un ser imposible, un lunático. Mientras tanto, el individuo sacó el índice y se ayudó del pulgar para mostrarles a los agentes unos restos llenos de saliva; sus dedos también estaban húmedos, gelatinosos.

-¿Ven? Les dije la verdad. A simple vista no se distingue; pero si guardan estos restos y los llevan al laboratorio, podrán comprobar que se corresponden con pan y pisto, que es de lo que era la empanadilla. Creo que eso me serviría de prueba en caso de un juicio. Tengan; recojan la muestra. No me importa. En el lado derecho tengo más. Pero debo recogerlos lo antes posible; no quiero que se me forme una caries. Creo que la saliva protege, pero no quiero arriesgarme. Recójanla.

Les dije a los agentes, que se miraban confusos, sin saber qué hacer. Cada pocos segundos alternaban y calaban la mirada en el individuo, aquel ser horrible a quien tan rápidamente habían sentenciado. Después de oírle hablar, sin embargo, ya nada era lo mismo; y, más que por oírle hablar, por lo que había hecho. Si sus palabras habían sido desafiantes, cuando no insultantes, su gesto tan obsceno, acompañado por esa mirada de idiota, con el brazo tendido hacia ellos, con la mugre entre los dedos pulgar e índice, los paralizaba. ¿Cómo detener a aquel desgraciado, a aquel pinche loco? El policía que le había amenazado tomó la palabra de nuevo.

-Caballero, no haga guarradas. Tire eso, lávese las manos y protéjase bien. Por esta vez le dejaremos marchar; pero tenga más cuidado.

Los agentes se alejaron. Él, a sus espaldas, se quedó mirándolos con una maliciosa sonrisa de triunfo.

Autor: Javier de García y de Ninet,

un bohemio romántico.

Desde las tinieblas de mi soledad.

01/02/2022.

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