UNA NUEVA ETAPA (CCCXXVI)

-¡Ni hablar! ¡Me niego! ¡Ese tío me dejó! ¡No puede pedirme ahora que vuelva!

-Raquel, tía, cálmate. No es para tanto.

-¡¿Que no es para tanto!? ¡No fue a ti a la que dejó!

-Cariño, cálmate. Al fin y al cabo, se preocupa por nosotros.

-Vamos a ver, Laura: ese tío me dejó por un curro en Bruselas. Me dejó hecha mierda; me sentí como un trapo. De no haber sido por vosotros, no sé cómo habría acabado. ¡Y de repente te envía un correo y te pregunta si queremos ir a vivir con él! ¡Es de locos! ¡Primero me da la patada y de repente, después de más de dos años, reaparece como si no hubiera pasado nada!

-Vamos a ver, Raquel, cariño, intenta calmarte, por favor.

Estoy de acuerdo en que Javi no se portó bien contigo; yo misma vi lo mal que lo pasaste. Pero intenta ser objetiva y pensar cuántas personas habrían actuado así; cuántas relaciones se rompen por oportunidades de esa clase.

-¿Y tú? ¿Tú te habrías ido y habrías roto con Gabi por un curro?

-Ahora no hablamos de mí, sino de Javi. Yo no lo habría hecho, pero no todas las personas actuamos de la misma manera. Y, además, no te está pidiendo volver a salir juntos; se está preocupando. No será tan mala persona cuando nos avisa de que podemos trabajar con él.

-¡¿Y por qué no me ha escrito a mí!?

-Pues porque sabría que ibas a borrar el correo sin leerlo; o que, en caso de leerlo, ibas a reaccionar así

-Mira, Laura, no quiero continuar con el tema. Cada una tiene su opinión. Si queréis, os vais a Bruselas. Yo de aquí no me muevo.

-¡No seas tonta! Ahora los tres somos una familia. ¡No creerás que vamos a irnos y vamos a dejarte sola!

Raquel estaba muy nerviosa. Daba vueltas de un lado a otro del comedor con un respirar agitado. Hacía esfuerzos por controlarse, por no gritar, por ser comprensiva, pero le costaba mucho. Era como si un fantasma del pasado hubiera regresado para perturbar su paz. Menuda paz la que vivíamos por aquellos días, por cierto.

-Míralo de esta manera: ahora vosotros os lleváis bien con Tania, a pesar de lo que me hizo durante la carrera.

-¡No compares! ¡¿Tú te acostaste con Tania!?

-¡No! Pero me tachó de feminazi en la asignatura de violencia de género; se comportó como una facha retrógrada. Y ahora, cuando acabo de regresar de Kenia, me entero de que mi novio y mi amiga tienen amistad con ella. ¡Pensábais que estaba muerta y entabláis amistad con ella! ¡Eso, pensado fríamente, es como una traición! Me sentó como el culo, pero no os dije nada.

-Por cierto… Disculpad que os corte. Raquel, antes de venir a casa hemos pasado por la panadería; le he dicho a Tania que se pase luego.

-¡Qué! ¡Joder! ¡Y yo por arreglar y de los nervios por ese maldito correo!

-Lo siento, cariño, pero, ¿qué tenía que hacer?! Esperarme a acabar el día? Eso era mucho para mí; necesitaba decirlo. Pero no hemos de tomar ninguna decisión precipitada; no hace falta que sea ahora. Es mejor pensarlo con tiempo. Y, dado que es algo que te afecta personalmente de una manera muy directa, es normal que necesites un poco de perspectiva. Lo único que quiero que pienses es que nos hace falta el dinero. Javi dice que con la ocupación alemana están saturados por casos de guerra. Ha pensado en nosotros. Ha sido un bonito gesto. Aquí no nos Ata nada ni nadie; y ahí podemos ganarnos la vida.

Autor: Javier García Sánchez,

Desde las tinieblas de mi soledad.

21/05/2019.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s